Brújula para internautas libres: Noticias falsas

Blog del CAA - Mar, 30/06/2020 - 10:42
Uno de los peligros más frecuentes en internet es la recepción de noticias falsas o fake news, que suelen difundirse con rapidez por las redes sociales, lo cual supone un riesgo notable para aquellos que utilizan esta vía para informarse.  En concreto, el uso de redes sociales para buscar información es la opción elegida por casi el 64% de la población andaluza, según el Barómetro Audiovisual de Andalucía 2019. En el Día Mundial de las Redes Sociales, el Consejo Audiovisual de Andalucía continúa con su fomento de la alfabetización mediática a través de sencillos consejos para usuarios digitales precavidos; en esta ocasión, centramos nuestra atención en la detección de noticias falsas y sirve esta publicación como anticipo de las recomendaciones que prepara este organismo dirigidas especialmente a padres y educadores con menores bajo su responsabilidad. Para evitar la desinformación es recomendable poner en cuestión el contenido que recibimos antes de confiar en su veracidad. Para no caer en una manipulación ni propagar una mentira hay que pensar antes de confiar y reenviar a nuestros contactos. Hay que asumir una actitud crítica ante todo lo que recibimos y hacernos las siguientes preguntas: ¿Por qué canal nos ha llegado? Duda de aquellos textos, audios o vídeos recibidos a través de las redes sociales sin firma o cuyo origen procede de perfiles sospechosos o webs/blogs de dudosa reputación. ¿Puedes identificar la fuente? El anonimato suele encubrir los contenidos fraudulentos. Los resultados de las búsquedas que hagamos en internet podrán ayudarnos a verificar la credibilidad de la información. ¿Se ha publicado en otros medios? Para que no caer en una mentira es esencial contrastar la información. Sospecha de los contenidos que no hayan tenido cobertura en los medios de comunicación o su difusión haya sido escasa y coincida con fuentes del mismo sesgo ideológico. ¿Tiene fecha? Si no tiene o es indefinida puede ser otro indicio de noticia falsa.Los bulos pueden durar años, así que comprueba en el buscador la fecha de la noticia, si se ha publicado anteriormente o, si incluso, ya ha sido desmentida por las autoridades. ¿La noticia es verosímil? Si a simple vista la información te parece poco realista, catastrofista o demasiado buena para ser verdad, sospecha de su credibilidad, porque es posible que estén intentando engañarte. ¿El titular es sensacionalista? Las noticias falsas suelen presentar titulares llamativos para atraer nuestra atención y despertar la curiosidad o el morbo del receptor. Se recurre habitualmente a los ciberanzuelos o clickbaits, es decir, el uso de ganchos sensacionalistas que buscan el clic fácil del usuario. ¿La imagen parece real o actual? Aportar una imagen no es garantía de veracidad informativa, ya que hay herramientas disponibles para manipular una foto o vídeo, como ocurre con los deepfakes. También se puede recurrir a imágenes reales tomadas en el pasado, pero que sacadas de contexto pueden adquirir un significado erróneo.Hacer una búsqueda inversa de las imágenes en tu buscador habitual te ayudará a verificar la fecha en la que se subió y otros datos para comprobar su fiabilidad. Asimismo, es recomendable rastrear el origen de la fuente, ¿quién me ha enviado el vídeo?, ¿cuándo y dónde se publicó por primera vez? ¿Presenta una actitud maniquea y negativa hacia un hecho, persona o colectivo? No existen los grises en las fake news, sino las dualidades simples, que demonizan al adversario y apelan a nuestra indignación para convencernos a posicionarnos hacia uno u otro bando. ¿Solicita que lo reenvíes o que tomes partido activamente de algún modo? Si es así, es muy probable que sea un bulo, es decir, una información falsa que pretende condicionar nuestra opinión, instarnos a actuar o poner en riesgo nuestra seguridad. Si continúas teniendo dudas o simplemente no tienes tiempo para plantearte todas estas cuestiones, puedes consultar en distintas webs de iniciativas dedicadas a desmentir noticias falsas como: Maldita.es, Newtral o Salud sin Bulos, entre otros. Si necesitas más información sobre las noticias falsas y cómo detectarlas o requieres de material educativo al respecto te recomendamos los siguientes enlaces: Ponle freno a los fraudes y bulos con buenas prácticas (OSI) Internet Segura For Kids, recursos de alfabetización mediática (INCIBE) Infopirina, el remedio natural contra la desinformación (AUPEX)

Brújula para internautas libres: Phishing

Blog CAA2 - Lun, 08/06/2020 - 10:53
En el Día Mundial contra la Falsificación y la Piratería el Consejo Audiovisual de Andalucía mantiene su apuesta por la alfabetización mediática mediante consejos para navegar en la red con total seguridad, sobre todo ante estafas digitales tan frecuentes como el phishing. Esta técnica consiste en la recopilación de información, en ocasiones confidencial, a partir de la usurpación de otras identidades (empresas, personas, organizaciones, etc.). Es habitual que lleguen a nuestros correos o encontremos en nuestros smartphones anuncios o mensajes falsos de compañías telefónicas u otros servicios de confianza que, bajo una presencia aparentemente real, esconden estafas o engaños de muy diversa índole.  A través de estas estrategias buscan que el usuario lleve a cabo algunas acciones que le hacen vulnerable dentro de la Red, bien sea rellenando campos de información personal o, simplemente, haciendo un clic. Para combatir estas prácticas, podemos seguir las siguientes recomendaciones, que toman como base el Decálogo Antiphishing elaborado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE): Mantente a salvo. Sobra decir que un buen programa antivirus ayuda ante este tipo de prácticas. Tener instalado y actualizado uno de calidad podría ser clave para no sufrir estos abusos. Actualízate. No solo es recomendable actualizar el programa antivirus, sino también el resto de nuestras aplicaciones y sistemas, en especial los que trabajan o están relacionados con la web. La obsolescencia de nuestro software puede abrir pasos a contenidos maliciosos. Desconfía. Muchos de estos ataques se estructuran en estrategias de ingeniería social, aprovechándose del instinto natural de las personas para ayudar o colaborar con buenas causas. Si te insisten, halagan en demasía o percibes cierto tono amenazante, no confíes. Ante la duda, confirma. Cuando recibas información por internet, aunque sean mensajes de alguna entidad o servicio de confianza, ratifica que, efectivamente, proceden de esa fuente. Es conveniente contactar, por otros medios, con el remitente para verificar esa información. Cuida tus clics. Evita acceder a enlaces que soliciten tus datos sin antes comprobar la seguridad del mismo. Aléjate de las URL acortadas. Con frecuencia, los enlaces acortados presentan tal forma para ocultar su carácter fraudulento. Es conveniente acceder a enlaces completos, en los que podamos verificar de dónde procede. Accede a webs seguras (HTTPS). Al proporcionar información privada en la Red debes comprobar que tus datos se envían en una web bajo el protocolo de comunicación seguro HTTPS, que cifra la información, evitando que sea interceptada por una tercera persona. Fíjate en la URL de la web y no accedas a aquellas direcciones bajo el protocolo HTTP. Limita tus logins. Antes de registrarte en cualquier tipo de página o servicio online, revisa y verifica que el contenido al que accedes es seguro y de confianza. Los registros, por poca información que se nos pida, son desaconsejables en sitios web de dudoso prestigio. No te apresures. A nadie le gusta leer la política de privacidad o los avisos legales que nos hacen la mayoría de webs antes de completar un registro. Sin embargo, es recomendable tomarse un tiempo y leer los términos en los que se efectúa nuestro acceso antes de completar el login. Atención a las descargas. Debemos evitar, bajo cualquier circunstancia, la acción de habilitar contenido, si así nos lo pide un fichero descargado, a no ser que conozcamos fehacientemente de dónde procede. Prevención. Cualquier tipo de síntoma similar a los anteriormente citados es motivo suficiente como para ignorar un mensaje o colgar una llamada. Desconfía. Prevención. Cualquier tipo de síntoma similar a los anteriormente citados es motivo suficiente como para ignorar un mensaje o colgar una llamada. Desconfía. La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) ha trabajado en este tema, elaborando interesantes contenidos de difusión que explican en profundidad qué es el phishing, cómo actúa y cuándo lo hace, lo cual nos ayudará a reconocer estafas futuras. La OSI destaca que una de las estrategias más recientes es la que tiene que ver con los pagos a terceros, típicos en compañías telefónicas. Suelen percibirse a posteriori, cuando el recibo de la factura se incrementa sin motivo aparente, ya que, en este caso, ni tan siquiera debes introducir tus datos en ningún servidor. Basta con un clic en tu teléfono móvil para quedar suscrito automáticamente a ciertos contenidos online por los que se te cobra regularmente. En los últimos años la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recibido numerosas quejas relacionadas con los cobros a terceros, de ahí que ofrezca unos útiles consejos para no ser víctimas de esta clase de fraudes. Recuerda que ante la duda, todo el año está disponible la línea telefónica de ayuda en ciberseguridad, 017, y además, puedes acceder a cursos online de formación en identificación de amenazas en el entorno digital como el que ofrece Andalucía es digital de Seguridad Informática, cuya inscripción está actualmente abierta.

Brújula para internautas libres: Phishing

Blog del CAA - Lun, 08/06/2020 - 10:53
En el Día Mundial contra la Falsificación y la Piratería el Consejo Audiovisual de Andalucía mantiene su apuesta por la alfabetización mediática mediante consejos para navegar en la red con total seguridad, sobre todo ante estafas digitales tan frecuentes como el phishing. Esta técnica consiste en la recopilación de información, en ocasiones confidencial, a partir de la usurpación de otras identidades (empresas, personas, organizaciones, etc.). Es habitual que lleguen a nuestros correos o encontremos en nuestros smartphones anuncios o mensajes falsos de compañías telefónicas u otros servicios de confianza que, bajo una presencia aparentemente real, esconden estafas o engaños de muy diversa índole.  A través de estas estrategias buscan que el usuario lleve a cabo algunas acciones que le hacen vulnerable dentro de la Red, bien sea rellenando campos de información personal o, simplemente, haciendo un clic. Para combatir estas prácticas, podemos seguir las siguientes recomendaciones, que toman como base el Decálogo Antiphishing elaborado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE): Mantente a salvo. Sobra decir que un buen programa antivirus ayuda ante este tipo de prácticas. Tener instalado y actualizado uno de calidad podría ser clave para no sufrir estos abusos. Actualízate. No solo es recomendable actualizar el programa antivirus, sino también el resto de nuestras aplicaciones y sistemas, en especial los que trabajan o están relacionados con la web. La obsolescencia de nuestro software puede abrir pasos a contenidos maliciosos. Desconfía. Muchos de estos ataques se estructuran en estrategias de ingeniería social, aprovechándose del instinto natural de las personas para ayudar o colaborar con buenas causas. Si te insisten, halagan en demasía o percibes cierto tono amenazante, no confíes. Ante la duda, confirma. Cuando recibas información por internet, aunque sean mensajes de alguna entidad o servicio de confianza, ratifica que, efectivamente, proceden de esa fuente. Es conveniente contactar, por otros medios, con el remitente para verificar esa información. Cuida tus clics. Evita acceder a enlaces que soliciten tus datos sin antes comprobar la seguridad del mismo. Aléjate de las URL acortadas. Con frecuencia, los enlaces acortados presentan tal forma para ocultar su carácter fraudulento. Es conveniente acceder a enlaces completos, en los que podamos verificar de dónde procede. Accede a webs seguras (HTTPS). Al proporcionar información privada en la Red debes comprobar que tus datos se envían en una web bajo el protocolo de comunicación seguro HTTPS, que cifra la información, evitando que sea interceptada por una tercera persona. Fíjate en la URL de la web y no accedas a aquellas direcciones bajo el protocolo HTTP. Limita tus logins. Antes de registrarte en cualquier tipo de página o servicio online, revisa y verifica que el contenido al que accedes es seguro y de confianza. Los registros, por poca información que se nos pida, son desaconsejables en sitios web de dudoso prestigio. No te apresures. A nadie le gusta leer la política de privacidad o los avisos legales que nos hacen la mayoría de webs antes de completar un registro. Sin embargo, es recomendable tomarse un tiempo y leer los términos en los que se efectúa nuestro acceso antes de completar el login. Atención a las descargas. Debemos evitar, bajo cualquier circunstancia, la acción de habilitar contenido, si así nos lo pide un fichero descargado, a no ser que conozcamos fehacientemente de dónde procede. Prevención. Cualquier tipo de síntoma similar a los anteriormente citados es motivo suficiente como para ignorar un mensaje o colgar una llamada. Desconfía. Prevención. Cualquier tipo de síntoma similar a los anteriormente citados es motivo suficiente como para ignorar un mensaje o colgar una llamada. Desconfía. La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) ha trabajado en este tema, elaborando interesantes contenidos de difusión que explican en profundidad qué es el phishing, cómo actúa y cuándo lo hace, lo cual nos ayudará a reconocer estafas futuras. La OSI destaca que una de las estrategias más recientes es la que tiene que ver con los pagos a terceros, típicos en compañías telefónicas. Suelen percibirse a posteriori, cuando el recibo de la factura se incrementa sin motivo aparente, ya que, en este caso, ni tan siquiera debes introducir tus datos en ningún servidor. Basta con un clic en tu teléfono móvil para quedar suscrito automáticamente a ciertos contenidos online por los que se te cobra regularmente. En los últimos años la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recibido numerosas quejas relacionadas con los cobros a terceros, de ahí que ofrezca unos útiles consejos para no ser víctimas de esta clase de fraudes. Recuerda que ante la duda, todo el año está disponible la línea telefónica de ayuda en ciberseguridad, 017, y además, puedes acceder a cursos online de formación en identificación de amenazas en el entorno digital como el que ofrece Andalucía es digital de Seguridad Informática, cuya inscripción está actualmente abierta.

Brújula para internautas libres

Blog CAA2 - Vie, 15/05/2020 - 11:58
En los últimos años el uso de internet se ha convertido en un elemento fundamental en nuestra vida diaria, ya sea como herramienta de trabajo, aprendizaje, socialización o entretenimiento. En el ámbito de la información cada vez va tomando más fuerza su rol como canal de transmisión de los medios de comunicación, por eso no es de extrañar que la mitad de los andaluces (un 54,7%) consultaran los diarios digitales para obtener información durante el pasado año. Este dato se extrae del Barómetro Audiovisual de Andalucía 2019, un estudio elaborado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), el cual constata que un 38,2% de la población andaluza dice informarse a través de las redes sociales. Son muchas las ventajas que ofrece internet (inmediatez de la comunicación, ampliación de redes profesionales o sociales, facilidad de acceso a documentos…), pero el acceso a la Red también tiene sus riesgos (noticias falsas, usurpación de identidad, ciberacoso…), y la mayoría de la ciudadanía es consciente de ello. Según el Barómetro 2019 la mayor inquietud que genera el acceso a internet es la vulneración de la privacidad de datos, en concreto, un 44,8% de las personas encuestadas. Otras preocupaciones relacionadas con la Red son: los timos y fraudes (37%), el robo de datos personales y bancarios (30,5%) y, en menor medida, la suplantación de personalidad (12,1%) o los ataques y daños al sistema y equipos (8,6%). Sin embargo, estos temores no deben motivar nuestra absoluta desconexión del mundo digital, sino impulsarnos a ser internautas precavidos, pudiendo disfrutar plenamente de la experiencia de navegar por la Red con todas las garantías de protección de nuestros derechos fundamentales. Pero, ¿cómo podemos convertirnos en usuarios libres de injerencias propagandistas o comerciales? ¿Cómo podemos evitar ser víctimas de ciberataques? Con motivo del Día Mundial de Internet el CAA, consciente de la importancia de la alfabetización mediática en la sociedad actual, presenta algunas claves para acceder a la Red como internautas libres: 1. Cuaderno de bitácora: Para navegar con pleno conocimiento del entorno digital que nos rodea conviene apuntar algunos de los peligros más frecuentes en internet, los cuales serán desarrollados con mayor profundidad en futuras entradas del Blog del Consejo Audiovisual de Andalucía. Phishing. Es un tipo de estafa informática en la que se recopila información confidencial, mediante la usurpación de otras identidades (personas, empresas, organizaciones, etc.) con el fin de que el usuario facilite al estafador los datos que busca. El método más común es a través de una supuesta comunicación oficial electrónica, ya sea email o por mensajería instantánea, y se solicita al receptor seguir un enlace, descargar un archivo adjunto o que envíe información sensible (contraseñas, datos bancarios…) Noticias falsas o fake news. Son contenidos con forma periodística, pero lejanos a la información veraz, que suelen ser difundidos de forma viral por la Red, convirtiéndose en bulos. Pueden contener fotografías o vídeos manipulados y para ello se puede recurrir a la técnica del deepfake, que consiste en la creación a partir de algoritmos de vídeos falsos aparentemente reales. La inteligencia artificial es capaz de sustituir el rostro de una persona por otro y modificar sus palabras.Filtro burbuja o burbuja de filtros. Es el proceso mediante el cual un servidor web muestra al usuario resultados ajustados a sus intereses, tomando información previa como su ubicación, gustos o búsquedas realizadas. Aunque puede resultar una herramienta útil de selección personalizada también conlleva riesgos porque puede provocar el aislamiento intelectual del usuario. El internauta recibe noticias que reafirman sus creencias y, por tanto, obtiene una perspectiva incompleta de la realidad al no contrastar con contenidos de diferente ideología.Sexting y ciberacoso sexual. Se define como la emisión o recepción de contenido textual o audiovisual de carácter sexual o erótico a través de las nuevas tecnologías, especialmente en redes sociales. Suele ser producida por la persona implicada y, por tanto, contar con su autorización, pero esta práctica implica riesgos, ya que puede derivarse en ciberacoso sexual. Esta es una forma de extorsión cometida a través de la Red, que consiste en chantajear a la víctima con difundir contenidos sexuales o eróticos de sí mismo. En ocasiones, el ciberacoso sexual puede ser consecuencia de un engaño pederasta o grooming. Esta es la estrategia usada por adultos para engañar a través de las redes sociales a un menor de edad, ganándose su confianza para después poder abusar sexualmente de este. 2. Catalejo: Para prevenir los riesgos conviene tener una actitud prudente para no dejarse llevar por los impulsos, respetuosa con los datos e imágenes que difundimos y receptiva al aprendizaje en el mundo digital, que está en constante evolución. ¿Dónde podemos formarnos? Os ofrecemos un par de ejemplos: El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado ofrece multitud de cursos online gratuitos para mejorar las habilidades digitales y las competencias profesionales. Aunque están enfocados fundamentalmente a los docentes, están abiertos al público general, ya que las disciplinas abordadas pueden ser de utilidad en otros ámbitos, como las iniciativas, actualmente disponibles, “Menores y seguridad en la Red” o “Valores democráticos y convivencia en la Red”, entre otros. Educar para Proteger es una iniciativa de la Junta de Andalucía que pone a nuestra disposición unas guías dirigidas a madres, padres y educadores con consejos sobre el manejo y los peligros de las herramientas tecnológicas más comunes que emplean los menores, tanto niños y niñas como adolescentes. 3. Mapa: Es normal perderse en las extensas aguas de la Red, pero existen instituciones de la administración pública que pueden guiarnos para conectarnos de forma segura. Instituto Nacional de Ciberseguridad, más conocido como INCIBE, es una sociedad dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital cuya actividad se basa en “el desarrollo de la ciberseguridad y de la confianza digital de ciudadanos, red académica y de investigación, profesionales, empresas y especialmente para sectores estratégicos”. Dentro de las labores que realiza INCIBE podemos destacar su labor de servicio público a través de la Oficina de Seguridad del Internauta, que proporciona “la información y el soporte necesarios para evitar y resolver los problemas de seguridad que pueden existir al navegar por Internet”. Su objetivo es “reforzar la confianza en el ámbito digital a través de la formación en materia de ciberseguridad”. Andalucía es digital es “la iniciativa de referencia en la Junta de Andalucía destinada a la promoción del desarrollo de la Sociedad y la Economía Digital en Andalucía. Además, es el punto de encuentro de las iniciativas y proyectos que se impulsan desde la Dirección General de Economía Digital e Innovación (DGEDI)”. En su web “puedes encontrar un acceso ordenado a la cartera de servicios y proyectos que ofrecen para la ciudadanía, emprendedores, empresas y administraciones locales andaluzas”. 4. Bote salvavidas: Ante la duda, llama al 017, una línea telefónica confidencial y gratuita de ayuda en ciberseguridad, disponible los 365 días del año. Y si crees que eres testigo o víctima de un delito informático puedes denunciarlo al Grupo de Delitos Telemáticos, que es una unidad de la Guardia Civil, creada para investigar todos aquellos delitos cometidos a través de internet.

Brújula para internautas libres

Blog del CAA - Vie, 15/05/2020 - 11:58
En los últimos años el uso de internet se ha convertido en un elemento fundamental en nuestra vida diaria, ya sea como herramienta de trabajo, aprendizaje, socialización o entretenimiento. En el ámbito de la información cada vez va tomando más fuerza su rol como canal de transmisión de los medios de comunicación, por eso no es de extrañar que la mitad de los andaluces (un 54,7%) consultaran los diarios digitales para obtener información durante el pasado año. Este dato se extrae del Barómetro Audiovisual de Andalucía 2019, un estudio elaborado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), el cual constata que un 38,2% de la población andaluza dice informarse a través de las redes sociales. Son muchas las ventajas que ofrece internet (inmediatez de la comunicación, ampliación de redes profesionales o sociales, facilidad de acceso a documentos…), pero el acceso a la Red también tiene sus riesgos (noticias falsas, usurpación de identidad, ciberacoso…), y la mayoría de la ciudadanía es consciente de ello. Según el Barómetro 2019 la mayor inquietud que genera el acceso a internet es la vulneración de la privacidad de datos, en concreto, un 44,8% de las personas encuestadas. Otras preocupaciones relacionadas con la Red son: los timos y fraudes (37%), el robo de datos personales y bancarios (30,5%) y, en menor medida, la suplantación de personalidad (12,1%) o los ataques y daños al sistema y equipos (8,6%). Sin embargo, estos temores no deben motivar nuestra absoluta desconexión del mundo digital, sino impulsarnos a ser internautas precavidos, pudiendo disfrutar plenamente de la experiencia de navegar por la Red con todas las garantías de protección de nuestros derechos fundamentales. Pero, ¿cómo podemos convertirnos en usuarios libres de injerencias propagandistas o comerciales? ¿Cómo podemos evitar ser víctimas de ciberataques? Con motivo del Día Mundial de Internet el CAA, consciente de la importancia de la alfabetización mediática en la sociedad actual, presenta algunas claves para acceder a la Red como internautas libres: 1. Cuaderno de bitácora: Para navegar con pleno conocimiento del entorno digital que nos rodea conviene apuntar algunos de los peligros más frecuentes en internet, los cuales serán desarrollados con mayor profundidad en futuras entradas del Blog del Consejo Audiovisual de Andalucía. Phishing. Es un tipo de estafa informática en la que se recopila información confidencial, mediante la usurpación de otras identidades (personas, empresas, organizaciones, etc.) con el fin de que el usuario facilite al estafador los datos que busca. El método más común es a través de una supuesta comunicación oficial electrónica, ya sea email o por mensajería instantánea, y se solicita al receptor seguir un enlace, descargar un archivo adjunto o que envíe información sensible (contraseñas, datos bancarios…) Noticias falsas o fake news. Son contenidos con forma periodística, pero lejanos a la información veraz, que suelen ser difundidos de forma viral por la Red, convirtiéndose en bulos. Pueden contener fotografías o vídeos manipulados y para ello se puede recurrir a la técnica del deepfake, que consiste en la creación a partir de algoritmos de vídeos falsos aparentemente reales. La inteligencia artificial es capaz de sustituir el rostro de una persona por otro y modificar sus palabras.Filtro burbuja o burbuja de filtros. Es el proceso mediante el cual un servidor web muestra al usuario resultados ajustados a sus intereses, tomando información previa como su ubicación, gustos o búsquedas realizadas. Aunque puede resultar una herramienta útil de selección personalizada también conlleva riesgos porque puede provocar el aislamiento intelectual del usuario. El internauta recibe noticias que reafirman sus creencias y, por tanto, obtiene una perspectiva incompleta de la realidad al no contrastar con contenidos de diferente ideología.Sexting y ciberacoso sexual. Se define como la emisión o recepción de contenido textual o audiovisual de carácter sexual o erótico a través de las nuevas tecnologías, especialmente en redes sociales. Suele ser producida por la persona implicada y, por tanto, contar con su autorización, pero esta práctica implica riesgos, ya que puede derivarse en ciberacoso sexual. Esta es una forma de extorsión cometida a través de la Red, que consiste en chantajear a la víctima con difundir contenidos sexuales o eróticos de sí mismo. En ocasiones, el ciberacoso sexual puede ser consecuencia de un engaño pederasta o grooming. Esta es la estrategia usada por adultos para engañar a través de las redes sociales a un menor de edad, ganándose su confianza para después poder abusar sexualmente de este. 2. Catalejo: Para prevenir los riesgos conviene tener una actitud prudente para no dejarse llevar por los impulsos, respetuosa con los datos e imágenes que difundimos y receptiva al aprendizaje en el mundo digital, que está en constante evolución. ¿Dónde podemos formarnos? Os ofrecemos un par de ejemplos: El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado ofrece multitud de cursos online gratuitos para mejorar las habilidades digitales y las competencias profesionales. Aunque están enfocados fundamentalmente a los docentes, están abiertos al público general, ya que las disciplinas abordadas pueden ser de utilidad en otros ámbitos, como las iniciativas, actualmente disponibles, “Menores y seguridad en la Red” o “Valores democráticos y convivencia en la Red”, entre otros. Educar para Proteger es una iniciativa de la Junta de Andalucía que pone a nuestra disposición unas guías dirigidas a madres, padres y educadores con consejos sobre el manejo y los peligros de las herramientas tecnológicas más comunes que emplean los menores, tanto niños y niñas como adolescentes. 3. Mapa: Es normal perderse en las extensas aguas de la Red, pero existen instituciones de la administración pública que pueden guiarnos para conectarnos de forma segura. Instituto Nacional de Ciberseguridad, más conocido como INCIBE, es una sociedad dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital cuya actividad se basa en “el desarrollo de la ciberseguridad y de la confianza digital de ciudadanos, red académica y de investigación, profesionales, empresas y especialmente para sectores estratégicos”. Dentro de las labores que realiza INCIBE podemos destacar su labor de servicio público a través de la Oficina de Seguridad del Internauta, que proporciona “la información y el soporte necesarios para evitar y resolver los problemas de seguridad que pueden existir al navegar por Internet”. Su objetivo es “reforzar la confianza en el ámbito digital a través de la formación en materia de ciberseguridad”. Andalucía es digital es “la iniciativa de referencia en la Junta de Andalucía destinada a la promoción del desarrollo de la Sociedad y la Economía Digital en Andalucía. Además, es el punto de encuentro de las iniciativas y proyectos que se impulsan desde la Dirección General de Economía Digital e Innovación (DGEDI)”. En su web “puedes encontrar un acceso ordenado a la cartera de servicios y proyectos que ofrecen para la ciudadanía, emprendedores, empresas y administraciones locales andaluzas”. 4. Bote salvavidas: Ante la duda, llama al 017, una línea telefónica confidencial y gratuita de ayuda en ciberseguridad, disponible los 365 días del año. Y si crees que eres testigo o víctima de un delito informático puedes denunciarlo al Grupo de Delitos Telemáticos, que es una unidad de la Guardia Civil, creada para investigar todos aquellos delitos cometidos a través de internet.

Luís García Montero y la dignidad del periodismo como salvación de la democracia en la era digital

Blog CAA2 - Mié, 27/02/2019 - 13:37
Responsabilidad y dignidad son dos cualidades esenciales para el ejercicio del periodismo y más en estos tiempos que nos ha tocado vivir, caracterizados por la crisis económica, la revolución digital y la velocidad. Estas son las premisas en las que basó su conferencia el director del Instituto Cervantes, Luís García Montero, durante su intervención en el foro de debate del Consejo Diálogos en el CAA. “La dignidad de la prensa es inseparable de la dignidad democrática. Es fundamental tener conciencia de qué tarea se asume al contar las cosas, desde la poesía o desde la información periodística. No hay periodismo decente sin periodistas decentes y es fundamental reivindicar la dignidad del oficio”. García Montero, poeta y escritor comprometido, defendió esta actitud, el compromiso cívico, en su intervención que tituló El oficio de contar las cosas. Un oficio, el de periodista, que de unos pocos años a esta parte se ha visto sacudido por la irrupción de internet -primero- y de las redes sociales -después-. Estas innovaciones han trastocado nuestro comportamiento para, entre otras cosas, acelerar nuestras vidas. La digitalización y las redes sociales, explicó García Montero, nos han traído la velocidad. “Vivimos en el instante”, la información es de usar y tirar, y esta circunstancia propicia que lo que alguien dice en estos foros quede atrás tan rápido que dificulta que se responsabilice de sus palabras. Estas y otras reflexiones sumamente interesantes, puedes escucharlas en este audio donde recogemos íntegramente la conferencia y el postserior debate que tuvo lugar con los asistentes a esta nueva entrega de Diálogos en el CAA. https://blogcaa.files.wordpress.com/2019/02/editado.mp3

Luís García Montero y la dignidad del periodismo como salvación de la democracia en la era digital

Blog del CAA - Mié, 27/02/2019 - 13:37
Responsabilidad y dignidad son dos cualidades esenciales para el ejercicio del periodismo y más en estos tiempos que nos ha tocado vivir, caracterizados por la crisis económica, la revolución digital y la velocidad. Estas son las premisas en las que basó su conferencia el director del Instituto Cervantes, Luís García Montero, durante su intervención en el foro de debate del Consejo Diálogos en el CAA. “La dignidad de la prensa es inseparable de la dignidad democrática. Es fundamental tener conciencia de qué tarea se asume al contar las cosas, desde la poesía o desde la información periodística. No hay periodismo decente sin periodistas decentes y es fundamental reivindicar la dignidad del oficio”. García Montero, poeta y escritor comprometido, defendió esta actitud, el compromiso cívico, en su intervención que tituló El oficio de contar las cosas. Un oficio, el de periodista, que de unos pocos años a esta parte se ha visto sacudido por la irrupción de internet -primero- y de las redes sociales -después-. Estas innovaciones han trastocado nuestro comportamiento para, entre otras cosas, acelerar nuestras vidas. La digitalización y las redes sociales, explicó García Montero, nos han traído la velocidad. “Vivimos en el instante”, la información es de usar y tirar, y esta circunstancia propicia que lo que alguien dice en estos foros quede atrás tan rápido que dificulta que se responsabilice de sus palabras. Estas y otras reflexiones sumamente interesantes, puedes escucharlas en este audio donde recogemos íntegramente la conferencia y el postserior debate que tuvo lugar con los asistentes a esta nueva entrega de Diálogos en el CAA. https://blogcaa.files.wordpress.com/2019/02/editado.mp3

Los límites del humor, o cuando el Código Penal dirime hasta dónde se puede hacer un chiste

Blog CAA2 - Jue, 13/09/2018 - 14:32
La libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de las democracias, y dentro de ella cabe la sátira. En toda sátira, en todo chiste, siempre habrá alguien que se sentirá ofendido o que saldrá mal parado. En nuestro marco jurídico, concretamente, en la Constitución, está amparado como -no puede ser de otra forma- el derecho a la libertad de expresión, y también el derecho a la libertad religiosa. Sin embargo, en nuestro Código Penal se recoge el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, y más recientemente, se ha incluído el delito de odio con una redacción algo inconcreta que está dando lugar al procesamiento de personajes públicos -actores, cantantes o humoristas- y anónimos -tuiteros- que publicaron un chiste de mejor o peor gusto, pero que condujo a la indignación de un colectivo determinado que acabó acudiendo a un juzgado. Este contexto en el que nos encontramos en España desde que hace tres años entrara en vigor la conocida como Ley Mordaza ha inspirado la propuesta para la última edición de nuestro foro de debate Diálogos en el CAA que celebramos ayer, centrado en los límites del humor en los medios. Para ello, invitamos al magistrado Joaquim Bosch y a dos de los editores de la Revista Mongolia, Edu Galán y Darío Adanti, que expusieron las contradicciones que evidencia este marco legal en el que actualmente nos encontramos, y la tensión entre los bienes jurídicos a proteger en nuestro sistema legal: el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad religiosa y “el derecho a que no me ofendan”, como lo definió el magistrado. Esta tesitura está ya provocando un cambio sociológico, alarmó Bosch, consistente en que se está fomentando y extendiendo el derecho a sentirse ofendido. Por eso, entre otras muchas cuestiones, reclamó que se derogue el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, más propio de estados autoritarios que de democracias avanzadas. Os dejamos el audio íntegro de esta conferencia y del posterior debate que mantuvieron los ponentes con el público que acudió a este Diálogos en el CAA, donde la presidenta del Consejo, Emelina Fernández Soriano recordó en su presentación que el sentido del humor está ligado, entre otras cosas, a la inteligencia y a la creatividad. “Y no sé si vamos por buen camino cuando la libertad creativa y el sentido del humor se cercena desde el ámbito penal”. Puedes escuchar la conferencia y el debate aquí: https://blogcaa.files.wordpress.com/2018/09/lc3admites-humor21.mp3  

Los límites del humor, o cuando el Código Penal dirime hasta dónde se puede hacer un chiste

Blog del CAA - Jue, 13/09/2018 - 14:32
La libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de las democracias, y dentro de ella cabe la sátira. En toda sátira, en todo chiste, siempre habrá alguien que se sentirá ofendido o que saldrá mal parado. En nuestro marco jurídico, concretamente, en la Constitución, está amparado como -no puede ser de otra forma- el derecho a la libertad de expresión, y también el derecho a la libertad religiosa. Sin embargo, en nuestro Código Penal se recoge el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, y más recientemente, se ha incluído el delito de odio con una redacción algo inconcreta que está dando lugar al procesamiento de personajes públicos -actores, cantantes o humoristas- y anónimos -tuiteros- que publicaron un chiste de mejor o peor gusto, pero que condujo a la indignación de un colectivo determinado que acabó acudiendo a un juzgado. Este contexto en el que nos encontramos en España desde que hace tres años entrara en vigor la conocida como Ley Mordaza ha inspirado la propuesta para la última edición de nuestro foro de debate Diálogos en el CAA que celebramos ayer, centrado en los límites del humor en los medios. Para ello, invitamos al magistrado Joaquim Bosch y a dos de los editores de la Revista Mongolia, Edu Galán y Darío Adanti, que expusieron las contradicciones que evidencia este marco legal en el que actualmente nos encontramos, y la tensión entre los bienes jurídicos a proteger en nuestro sistema legal: el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad religiosa y “el derecho a que no me ofendan”, como lo definió el magistrado. Esta tesitura está ya provocando un cambio sociológico, alarmó Bosch, consistente en que se está fomentando y extendiendo el derecho a sentirse ofendido. Por eso, entre otras muchas cuestiones, reclamó que se derogue el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, más propio de estados autoritarios que de democracias avanzadas. Os dejamos el audio íntegro de esta conferencia y del posterior debate que mantuvieron los ponentes con el público que acudió a este Diálogos en el CAA, donde la presidenta del Consejo, Emelina Fernández Soriano recordó en su presentación que el sentido del humor está ligado, entre otras cosas, a la inteligencia y a la creatividad. “Y no sé si vamos por buen camino cuando la libertad creativa y el sentido del humor se cercena desde el ámbito penal”. Puedes escuchar la conferencia y el debate aquí: https://blogcaa.files.wordpress.com/2018/09/lc3admites-humor21.mp3  

Día Internacional de la Radio: mantener la audacia para asegurar nuevos oyentes

Blog CAA2 - Mar, 13/02/2018 - 18:13
Más de 23 millones de personas escuchan diariamente la radio en España, según los datos del Estudio General de Medios, que sitúa en el 59,3% su capacidad de penetración social. En concreto, 23.605.000 personas sintonizan a diario alguna emisora de radio para informarse o para entretenerse, o para ambas cosas a la vez. Mientras ponen la radio, se preparan el desayuno, se dirigen a su lugar de trabajo, hacen deporte o realizan cualquier otra tarea compatible con la escucha. Hoy, Día Internacional de la Radio, se suele decir que es el medio que mejor se ha adaptado a las nuevas tecnologías, a la irrupción de internet y de las redes sociales. Y es cierto que ha sido el medio pionero en la incorporación de las redes sociales como canal de comunicación con los oyentes, mucho antes incluso de que supiéramos bien qué era Twitter o Facebook. En realidad, la radio siempre ha sido interactiva, desde el día de su nacimiento. Con las llamadas de los oyentes para dedicar canciones, con su participación en antena en concursos musicales retransmitidos en directo y con la apertura de micrófonos en general a las voces de la calle. Ahí radica su magia y su capacidad de fidelización de oyentes. En los primeros tiempos, a través del teléfono, y hoy, también a través de internet. De hecho, muchos de los nuevos oyentes lo hacen vía online o ‘streaming‘ y su puerta de entrada son, precisamente, las redes sociales. Los datos del EGM cifran en 1.775.000 la audiencia diaria de radio a través de internet, lo que representa un 7,5% del total. De manera que la adaptación tecnológica de la radio ha mantenido, sino reforzado, ese rasgo que la hace mágica: el contacto directo e inmediato con el oyente, y la capacidad de acompañar al que está al otro lado del micrófono.  Según datos manejados por los expertos del sector, un 69,4% de los internautas oye radio mientras navega. Pero un 57% ha dejado de ver televisión y un 38% ha dejado de leer. Solo 12% ha dejado de consumir radio por estar en internet. Además, internet le ha dado a la radio una posibilidad interesantísima de duplicar su trabajo sin fagocitarse como ha ocurrido con la prensa escrita. Ha significado una gran oportunidad con la creación de los podcast, un concepto que no se queda, ni mucho menos, en una mera radio a la carta a modo de archivo sonoro. Este formato brinda enormes posibilidades creativas para los afortunados profesionales de este medio, y a la vez, ofrece a la audiencia un sinfín de contenidos variados y alternativos al directo en antena donde elegir. De momento, la penetración de este formato no es amplio, sólo alcanza al 1% de la población, según el EGM, pero aquí reside uno de los retos de este medio. Pasa el tiempo y la radio sigue siendo percibida por la audiencia como uno de los medios más fiables y solventes. Y cumple sin tacha el paradigma de las tres funciones básicas de un medio de comunicación: informar, formar y entretener. Otro de los grandes retos que enfrenta la radio, y que puede ser fundamental para su buena salud en el futuro, es captar la atención de las generaciones más jóvenes, cautivadas por la imagen y que tienen en los dispositivos móviles su ventana hacia el mundo. En ese empeño, la audaz apuesta que desde el principio ha hecho este medio al integrar internet y las redes sociales en su hábitat puede ser una fortaleza decisiva.

Día Internacional de la Radio: mantener la audacia para asegurar nuevos oyentes

Blog del CAA - Mar, 13/02/2018 - 18:13
Más de 23 millones de personas escuchan diariamente la radio en España, según los datos del Estudio General de Medios, que sitúa en el 59,3% su capacidad de penetración social. En concreto, 23.605.000 personas sintonizan a diario alguna emisora de radio para informarse o para entretenerse, o para ambas cosas a la vez. Mientras ponen la radio, se preparan el desayuno, se dirigen a su lugar de trabajo, hacen deporte o realizan cualquier otra tarea compatible con la escucha. Hoy, Día Internacional de la Radio, se suele decir que es el medio que mejor se ha adaptado a las nuevas tecnologías, a la irrupción de internet y de las redes sociales. Y es cierto que ha sido el medio pionero en la incorporación de las redes sociales como canal de comunicación con los oyentes, mucho antes incluso de que supiéramos bien qué era Twitter o Facebook. En realidad, la radio siempre ha sido interactiva, desde el día de su nacimiento. Con las llamadas de los oyentes para dedicar canciones, con su participación en antena en concursos musicales retransmitidos en directo y con la apertura de micrófonos en general a las voces de la calle. Ahí radica su magia y su capacidad de fidelización de oyentes. En los primeros tiempos, a través del teléfono, y hoy, también a través de internet. De hecho, muchos de los nuevos oyentes lo hacen vía online o ‘streaming‘ y su puerta de entrada son, precisamente, las redes sociales. Los datos del EGM cifran en 1.775.000 la audiencia diaria de radio a través de internet, lo que representa un 7,5% del total. De manera que la adaptación tecnológica de la radio ha mantenido, sino reforzado, ese rasgo que la hace mágica: el contacto directo e inmediato con el oyente, y la capacidad de acompañar al que está al otro lado del micrófono.  Según datos manejados por los expertos del sector, un 69,4% de los internautas oye radio mientras navega. Pero un 57% ha dejado de ver televisión y un 38% ha dejado de leer. Solo 12% ha dejado de consumir radio por estar en internet. Además, internet le ha dado a la radio una posibilidad interesantísima de duplicar su trabajo sin fagocitarse como ha ocurrido con la prensa escrita. Ha significado una gran oportunidad con la creación de los podcast, un concepto que no se queda, ni mucho menos, en una mera radio a la carta a modo de archivo sonoro. Este formato brinda enormes posibilidades creativas para los afortunados profesionales de este medio, y a la vez, ofrece a la audiencia un sinfín de contenidos variados y alternativos al directo en antena donde elegir. De momento, la penetración de este formato no es amplio, sólo alcanza al 1% de la población, según el EGM, pero aquí reside uno de los retos de este medio. Pasa el tiempo y la radio sigue siendo percibida por la audiencia como uno de los medios más fiables y solventes. Y cumple sin tacha el paradigma de las tres funciones básicas de un medio de comunicación: informar, formar y entretener. Otro de los grandes retos que enfrenta la radio, y que puede ser fundamental para su buena salud en el futuro, es captar la atención de las generaciones más jóvenes, cautivadas por la imagen y que tienen en los dispositivos móviles su ventana hacia el mundo. En ese empeño, la audaz apuesta que desde el principio ha hecho este medio al integrar internet y las redes sociales en su hábitat puede ser una fortaleza decisiva.

Internet sin restricciones, el peligroso hábitat natural de los menores de nuestro tiempo

Blog CAA2 - Lun, 22/05/2017 - 13:17
Hace muy pocos días que ha saltado a la actualidad la existencia de un peligroso juego en internet dirigido a los menores de edad y que acaba en el suicidio. Conocido como La Ballena Azul, esta macabra yincana hacia la muerte estuvo a punto de terminar con la vida de una adolescente en Cataluña, hospitalizada a punto de quitarse la vida. Desde que saltó esta noticia, se han detectado más casos de jóvenes afectados también en Cataluña, en el País Vasco y en Andalucía. Al mismo tiempo, hemos conocido un informe de la ONG Proyecto Hombre sobre la relación de los menores de edad e Internet a través del teléfono móvil, que ya es el dispositivo más usado para conectarse a internet. Algunas de las cifras son realmente sorprendentes y alarmantes. Los adolescentes pasan una media de cinco horas al día ante el móvil. Whatsap, Instagram y YouTube son las aplicaciones más utilizadas por este sector de la población.   Los responsables de la ONG de ayuda contra las adicciones rehusaron hablar de dependencia hacia internet, pero sí advirtieron de que tanto tiempo de navegación, unido a la forma -individual y sin control parental- favorece que los menores, a edades muy tempranas, tengan acceso a contenidos muy inapropiados y potencialmente perjudiciales para su desarrollo, estén expuestos a situaciones de ‘sexting’ y de ciber acoso. De hecho, según el informe realizado por Proyecto Hombre, uno de cada tres niños de entre 12 y 14 años practica sexting, es decir, comparte fotos suyas de contenido erótico en la red. El manejo de dispositivos conectados a Internet por parte de los menores de edad es un fenómeno que, de momento, parece imparable. El 90% de los chavales de 14 años tiene un teléfono inteligente con el que navega sin supervisión adulta. Ocho de cada diez progenitores admite que no hace un seguimiento constante del uso que hacen sus hijos menores de edad de internet y las redes sociales. Y una inmensa mayoría de estos menores no son conscientes de los riesgos de internet. A los fenómenos de ciber acoso, gruming (abuso sexual hacia un menor por parte de un adulto sirviéndose de la confianza generada en redes sociales y entornos virtuales), las estafas o, directamente, el acceso a contenidos audiovisuales violentos y perjudiciales para el desarrollo de los menores de edad, se suma ahora el descubrimiento de la Ballena Azul, que en otros países ha provocado el suicidio de varios jóvenes. Lo enrevesado de este último descubrimiento evidencia que no sabemos hasta dónde pueden llegar los riesgos a los que se exponen los menores de edad, así como los obstáculos para emprender acciones contra los responsables de estos delitos desde los poderes públicos. Las campañas de información y prevención que se realizan desde organismos públicos son necesarias, pero, como en otros supuestos, no son suficientes para garantizar la protección de los menores de edad.   Los datos de uso de internet por parte de los menores de edad, su nuevo ocio audiovisual, y algo más que audiovisual, valen por sí solos para que desde los poderes públicos a nivel europeo y nacional enfrentemos el reto de regular la red y establecer normas. Hasta ahora, prácticamente, sólo es posible actuar cuando el daño está hecho a través de la denuncia de particular. Si existen normas y leyes que limitan contenidos en el ámbito televisivo respecto de los menores de edad, parece lógico y necesario extender esta regulación al ámbito virtual, hábitat natural para la práctica totalidad de adolescentes y menores de edad.

Internet sin restricciones, el peligroso hábitat natural de los menores de nuestro tiempo

Blog del CAA - Lun, 22/05/2017 - 13:17
Hace muy pocos días que ha saltado a la actualidad la existencia de un peligroso juego en internet dirigido a los menores de edad y que acaba en el suicidio. Conocido como La Ballena Azul, esta macabra yincana hacia la muerte estuvo a punto de terminar con la vida de una adolescente en Cataluña, hospitalizada a punto de quitarse la vida. Desde que saltó esta noticia, se han detectado más casos de jóvenes afectados también en Cataluña, en el País Vasco y en Andalucía. Al mismo tiempo, hemos conocido un informe de la ONG Proyecto Hombre sobre la relación de los menores de edad e Internet a través del teléfono móvil, que ya es el dispositivo más usado para conectarse a internet. Algunas de las cifras son realmente sorprendentes y alarmantes. Los adolescentes pasan una media de cinco horas al día ante el móvil. Whatsap, Instagram y YouTube son las aplicaciones más utilizadas por este sector de la población.   Los responsables de la ONG de ayuda contra las adicciones rehusaron hablar de dependencia hacia internet, pero sí advirtieron de que tanto tiempo de navegación, unido a la forma -individual y sin control parental- favorece que los menores, a edades muy tempranas, tengan acceso a contenidos muy inapropiados y potencialmente perjudiciales para su desarrollo, estén expuestos a situaciones de ‘sexting’ y de ciber acoso. De hecho, según el informe realizado por Proyecto Hombre, uno de cada tres niños de entre 12 y 14 años practica sexting, es decir, comparte fotos suyas de contenido erótico en la red. El manejo de dispositivos conectados a Internet por parte de los menores de edad es un fenómeno que, de momento, parece imparable. El 90% de los chavales de 14 años tiene un teléfono inteligente con el que navega sin supervisión adulta. Ocho de cada diez progenitores admite que no hace un seguimiento constante del uso que hacen sus hijos menores de edad de internet y las redes sociales. Y una inmensa mayoría de estos menores no son conscientes de los riesgos de internet. A los fenómenos de ciber acoso, gruming (abuso sexual hacia un menor por parte de un adulto sirviéndose de la confianza generada en redes sociales y entornos virtuales), las estafas o, directamente, el acceso a contenidos audiovisuales violentos y perjudiciales para el desarrollo de los menores de edad, se suma ahora el descubrimiento de la Ballena Azul, que en otros países ha provocado el suicidio de varios jóvenes. Lo enrevesado de este último descubrimiento evidencia que no sabemos hasta dónde pueden llegar los riesgos a los que se exponen los menores de edad, así como los obstáculos para emprender acciones contra los responsables de estos delitos desde los poderes públicos. Las campañas de información y prevención que se realizan desde organismos públicos son necesarias, pero, como en otros supuestos, no son suficientes para garantizar la protección de los menores de edad.   Los datos de uso de internet por parte de los menores de edad, su nuevo ocio audiovisual, y algo más que audiovisual, valen por sí solos para que desde los poderes públicos a nivel europeo y nacional enfrentemos el reto de regular la red y establecer normas. Hasta ahora, prácticamente, sólo es posible actuar cuando el daño está hecho a través de la denuncia de particular. Si existen normas y leyes que limitan contenidos en el ámbito televisivo respecto de los menores de edad, parece lógico y necesario extender esta regulación al ámbito virtual, hábitat natural para la práctica totalidad de adolescentes y menores de edad.

“La posverdad es que la sociedad funcione sin el valor del concepto de la verdad”

Blog CAA2 - Jue, 23/03/2017 - 14:38
La conferencia que pronunció ayer la periodista Soledad Gallego-Díaz en el foro Diálogos en el CAA giró en torno a la posverdad y los retos que representa para el periodismo. Un fenómeno que consideró muy preocupante y que constituye una amenaza real para las democracias, como se ha demostrado con el triunfo del Brexit o la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “La posverdad no es la mentira de siempre, es que la sociedad funcione sin el valor del concepto de la verdad”, explicó. Lo insólito y peligroso de este proceso, alertó la veterana periodista, es que “forma parte de un programa, de una estrategia de comunicación política que usa la mentira y la falsedad como un elemento básico de ese sistema. Es algo organizado por grupos determinados y que además se mantiene en el tiempo”. Cómo luchar contra estas estrategias desestabilizadoras desde el periodismo -volviendo al oficio, contando historias relevantes para la vida de la gente basadas en hechos reales e indiscutibles; los antecedentes de esta táctica, cada vez más depurada gracias a los nuevos lenguajes de internet y al campo libre que dejan unos medios de comunicación en crisis, fueron las claves que nos dejó en la sede del Consejo Audiovisual de Andalucía la gran periodista. Puedes escuchar su interesante conferencia y el rico debate que suscitó a continuación aquí: https://blogcaa.files.wordpress.com/2017/03/soledad-gallego.mp3

“La posverdad es que la sociedad funcione sin el valor del concepto de la verdad”

Blog del CAA - Jue, 23/03/2017 - 14:38
La conferencia que pronunció ayer la periodista Soledad Gallego-Díaz en el foro Diálogos en el CAA giró en torno a la posverdad y los retos que representa para el periodismo. Un fenómeno que consideró muy preocupante y que constituye una amenaza real para las democracias, como se ha demostrado con el triunfo del Brexit o la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “La posverdad no es la mentira de siempre, es que la sociedad funcione sin el valor del concepto de la verdad”, explicó. Lo insólito y peligroso de este proceso, alertó la veterana periodista, es que “forma parte de un programa, de una estrategia de comunicación política que usa la mentira y la falsedad como un elemento básico de ese sistema. Es algo organizado por grupos determinados y que además se mantiene en el tiempo”. Cómo luchar contra estas estrategias desestabilizadoras desde el periodismo -volviendo al oficio, contando historias relevantes para la vida de la gente basadas en hechos reales e indiscutibles; los antecedentes de esta táctica, cada vez más depurada gracias a los nuevos lenguajes de internet y al campo libre que dejan unos medios de comunicación en crisis, fueron las claves que nos dejó en la sede del Consejo Audiovisual de Andalucía la gran periodista. Puedes escuchar su interesante conferencia y el rico debate que suscitó a continuación aquí: https://blogcaa.files.wordpress.com/2017/03/soledad-gallego.mp3

La educación mediática y digital en la era de la posverdad

Blog CAA2 - Mié, 18/01/2017 - 11:44
En las primeras semanas de este año recién estrenado se habla mucho de la posverdad, elegida palabra del año por el Diccionario Oxford. Este término describe la situación por la cual, los hechos objetivos tienen menos influencia que las emociones y las creencias personales en la formación de la opinión pública. Y ha sido elegida para explicar el resultado del referéndum sobre el Brexit o la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas. Dos resultados a sendas consultas ciudadanas contra todo pronóstico y basados, como se ha visto posteriormente, en argumentos y datos falsos difundidos por algunos medios de comunicación y, sobre todo, multiplicados a través de las redes sociales. La consolidación de internet como medio de comunicación y fuente de información ha transformado profundamente las dinámicas del periodismo, garante del derecho fundamental a la información veraz. Ha causado una enorme crisis en el modelo de negocio de los diarios impresos. La convivencia de los medios de comunicación tradicionales con internet ha provocado además una relajación, cuando no, abandono, de algunas normas fundamentales del oficio: el contraste de las fuentes y la contextualización, ambas sacrificadas en pos de la inmediatez y de lo que en el argot internauta se denomina “cliclbait” (neologismo que describe la generación de contenidos de escasa calidad o exactitud, encabezados con titulares sensacionalistas, para atraer al lector internauta y fomentar su difusión en las redes sociales. Su única misión es generar ingresos publicitarios en internet). En Andalucía, el 70% de la población utiliza internet de forma habitual para entretenerse o informarse, según los datos recogidos en el último Barómetro Audiovisual de Andalucía. Para este amplio porcentaje de la población, internet ha alcanzado a la televisión como principal fuente de noticias y las redes sociales desarrollan un papel muy importante en esta función a pesar de no ser medios periodísticos, es decir, regidos por las normas deontológicas y estándares de calidad exigibles a aquellos. Según el estudio Connected Life, de la consultora TNS que recoge comportamientos digitales de 60.500 internautas de 50 países, pasamos más de tres horas al día de media mirando el móvil o la tableta. Entre los jóvenes de 16 a 24 años este hábito ocupa, de promedio, tres horas y media diarias. Y permanecemos conectados a las redes sociales una media de dos horas al día. Volviendo al inicio de este artículo, la posverdad no es más que la mentira, como también se comenta al hilo de este contexto. Ocurre que hoy más que nunca, la mentira se propaga y multiplica a gran velocidad y eficacia a través de internet, un espacio mediático que cada vez acapara mayor audiencia, y donde no se rinden cuentas sobre los fraudes a la opinión pública, donde apenas existe transparencia y, como estamos viendo, se dirime una batalla por la manipulación de la opinión pública con fines espurios a unos niveles novelescos. Algunos importantes actores están empezando a tomar medidas para dejar de contribuir a esta devaluación informativa que explicaría en gran medida los triunfos del Brexit y de Dondald Trump. El New York Times ha decidido renunciar al famoso principio periodístico de difundir dos versiones enfrentadas y equivalentes. Por primera vez, el diario abrió su edición con el titular de que Trump era un mentiroso. No se trata de decir a la gente lo que debe pensar, explicó el director del diario; se trata de decir quién miente. Otro referente periodístico, la BBC, ha anunciado recientemente la creación de un equipo específico para desenmascarar las noticias falsas y verificar las noticias divulgadas a través de las redes sociales. Ambas decisiones coinciden en el tiempo con el propósito de enmienda proclamado por Facebook con la puesta en marcha de un filtro para detectar noticias falsas difundidas a través de su plataforma. La popular red social estrenará este filtro en Alemania, donde pronto se celebran elecciones generales, en respuesta a la presión de este país que ha anunciado fuertes sanciones a Facebook por difundir informaciones falsas. Ante este panorama tan acelerado, ahora, como antes, sigue siendo fundamental la alfabetización mediática a la que hay que añadir también la digital. Un artículo reciente del periodista e historiador británico Timothy Garton Ash lo defendía así: “La destreza necesaria para utilizar internet, que facilita la posibilidad de contrastar rápida y eficazmente las afirmaciones, debería entrar a formar parte de todos los programas escolares”. El resto va de suyo. Mucho antes de la aparición de internet, la capacidad de análisis crítico ante los medios de comunicación era una habilidad que podía suponer una gran diferencia a la hora de calcular el nivel de salud democrática de una sociedad. La capacidad de manipulación de la prensa, la televisión y la radio está fuera de toda duda. Internet y las redes sociales son otro actor más en este ecosistema mediático en el que nos encontramos. Se dice con frecuencia que vivimos una época única en cuanto a la posibilidad y facilidad de acceso a la información. Pero esta abundancia de fuentes no debe engañarnos. Disponer de mayor acceso a la información que nunca no equivale a estar más y mejor informados que nunca, a veces puede ser todo lo contrario. 

La educación mediática y digital en la era de la posverdad

Blog del CAA - Mié, 18/01/2017 - 11:44
En las primeras semanas de este año recién estrenado se habla mucho de la posverdad, elegida palabra del año por el Diccionario Oxford. Este término describe la situación por la cual, los hechos objetivos tienen menos influencia que las emociones y las creencias personales en la formación de la opinión pública. Y ha sido elegida para explicar el resultado del referéndum sobre el Brexit o la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas. Dos resultados a sendas consultas ciudadanas contra todo pronóstico y basados, como se ha visto posteriormente, en argumentos y datos falsos difundidos por algunos medios de comunicación y, sobre todo, multiplicados a través de las redes sociales. La consolidación de internet como medio de comunicación y fuente de información ha transformado profundamente las dinámicas del periodismo, garante del derecho fundamental a la información veraz. Ha causado una enorme crisis en el modelo de negocio de los diarios impresos. La convivencia de los medios de comunicación tradicionales con internet ha provocado además una relajación, cuando no, abandono, de algunas normas fundamentales del oficio: el contraste de las fuentes y la contextualización, ambas sacrificadas en pos de la inmediatez y de lo que en el argot internauta se denomina “cliclbait” (neologismo que describe la generación de contenidos de escasa calidad o exactitud, encabezados con titulares sensacionalistas, para atraer al lector internauta y fomentar su difusión en las redes sociales. Su única misión es generar ingresos publicitarios en internet). En Andalucía, el 70% de la población utiliza internet de forma habitual para entretenerse o informarse, según los datos recogidos en el último Barómetro Audiovisual de Andalucía. Para este amplio porcentaje de la población, internet ha alcanzado a la televisión como principal fuente de noticias y las redes sociales desarrollan un papel muy importante en esta función a pesar de no ser medios periodísticos, es decir, regidos por las normas deontológicas y estándares de calidad exigibles a aquellos. Según el estudio Connected Life, de la consultora TNS que recoge comportamientos digitales de 60.500 internautas de 50 países, pasamos más de tres horas al día de media mirando el móvil o la tableta. Entre los jóvenes de 16 a 24 años este hábito ocupa, de promedio, tres horas y media diarias. Y permanecemos conectados a las redes sociales una media de dos horas al día. Volviendo al inicio de este artículo, la posverdad no es más que la mentira, como también se comenta al hilo de este contexto. Ocurre que hoy más que nunca, la mentira se propaga y multiplica a gran velocidad y eficacia a través de internet, un espacio mediático que cada vez acapara mayor audiencia, y donde no se rinden cuentas sobre los fraudes a la opinión pública, donde apenas existe transparencia y, como estamos viendo, se dirime una batalla por la manipulación de la opinión pública con fines espurios a unos niveles novelescos. Algunos importantes actores están empezando a tomar medidas para dejar de contribuir a esta devaluación informativa que explicaría en gran medida los triunfos del Brexit y de Dondald Trump. El New York Times ha decidido renunciar al famoso principio periodístico de difundir dos versiones enfrentadas y equivalentes. Por primera vez, el diario abrió su edición con el titular de que Trump era un mentiroso. No se trata de decir a la gente lo que debe pensar, explicó el director del diario; se trata de decir quién miente. Otro referente periodístico, la BBC, ha anunciado recientemente la creación de un equipo específico para desenmascarar las noticias falsas y verificar las noticias divulgadas a través de las redes sociales. Ambas decisiones coinciden en el tiempo con el propósito de enmienda proclamado por Facebook con la puesta en marcha de un filtro para detectar noticias falsas difundidas a través de su plataforma. La popular red social estrenará este filtro en Alemania, donde pronto se celebran elecciones generales, en respuesta a la presión de este país que ha anunciado fuertes sanciones a Facebook por difundir informaciones falsas. Ante este panorama tan acelerado, ahora, como antes, sigue siendo fundamental la alfabetización mediática a la que hay que añadir también la digital. Un artículo reciente del periodista e historiador británico Timothy Garton Ash lo defendía así: “La destreza necesaria para utilizar internet, que facilita la posibilidad de contrastar rápida y eficazmente las afirmaciones, debería entrar a formar parte de todos los programas escolares”. El resto va de suyo. Mucho antes de la aparición de internet, la capacidad de análisis crítico ante los medios de comunicación era una habilidad que podía suponer una gran diferencia a la hora de calcular el nivel de salud democrática de una sociedad. La capacidad de manipulación de la prensa, la televisión y la radio está fuera de toda duda. Internet y las redes sociales son otro actor más en este ecosistema mediático en el que nos encontramos. Se dice con frecuencia que vivimos una época única en cuanto a la posibilidad y facilidad de acceso a la información. Pero esta abundancia de fuentes no debe engañarnos. Disponer de mayor acceso a la información que nunca no equivale a estar más y mejor informados que nunca, a veces puede ser todo lo contrario. 

José Antonio Marina y el escepticismo lúcido ante las fuentes de información

Blog CAA2 - Mié, 09/11/2016 - 11:55
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina inició su conferencia en el ciclo Diálogos en el CAA contando una anécdota ocurrida entre dos amigos vascos. Uno se encuentra a su amigo que salía de la iglesia y le pregunta: “¿de dónde vienes?”, y el otro responde: “de misa, de oír al cura”. “¿Y de qué ha hablado?”, pregunta el primero, “ha hablado de Dios”, respondió. “¿Y qué ha dicho?”, vuelve a interrogar. “Pues parecía partidario”, respondió el segundo. Fue una gran introducción a uno de los asuntos centrales de su exposición: debemos ser conscientes de que entre la realidad y nosotros existe un mediador que nos cuenta esa realidad. Debemos saber que nuestra relación con la realidad es mediada y que eso nos convierte en vulnerables. Para defendernos, debemos reforzar nuestra capacidad crítica y utilizar, como una baza, las nuevas tecnologías. A partir de ahí, su discurso se llenó de interesantes interrogantes y algunas propuestas. Al hilo de las nuevas tecnologías, la irrupción de las redes sociales y la sobreoferta de información y de opinión, Marina puso el acento en la sobrevaloración de esta última. “Todo el mundo nos quiere dar su opinión como si fuera verdad (…) existe una glorificación de la opinión de cada uno, porque nos parece que eso es muy democrático”, ha lamentado. Es en este punto cuando denunció con severidad la confusión que percibe entre información, opinión y publicidad en los medios de comunicación. Un aspecto que ataca a la más elemental deontología periodística pero que, por desgracia, es habitual en nuestro panorama mediático. Un panorama mediático que tiende a considerar la información un consumo. Que eleva a categoría la anécdota. “¿Qué pasaría si de repente una democracia se guiara por un ‘Trending Topic’?” preguntó. Y no extraña esta pregunta. Los medios de comunicación acostumbran a hacer noticia de esta nueva ‘unidad de medida’. Nuestra única defensa, avisó, pasa por tener conocimientos suficientes y capacidad de evaluación ante los mensajes que recibimos, para tomar decisiones de forma libre. Esta materia debería impartirse de forma transversal a lo largo de toda la etapa educativa, si bien, la asignatura de Filosofía es la idónea para profundizar en este aspecto. Por desgracia, el peso de la Filosofía y el pensamiento en el sistema educativo ha decaído en los últimos años. La educación tiene que dirigirse a que las personas sepan tomar decisiones respecto a la información que reciben y que sepan utilizar las nuevas herramientas que la tecnología nos brinda. La educación, reivindicó, debería convertir la inteligencia en talento. A modo de resumen, Marina nos propuso que como ciudadanos adoptemos una actitud de escepticismo lúcido ante la realidad que nos trasladan las múltiples fuentes de información que tenenos a nuestro alcance. En definitiva, a ser críticos y a educarnos en medios.    

José Antonio Marina y el escepticismo lúcido ante las fuentes de información

Blog del CAA - Mié, 09/11/2016 - 11:55
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina inició su conferencia en el ciclo Diálogos en el CAA contando una anécdota ocurrida entre dos amigos vascos. Uno se encuentra a su amigo que salía de la iglesia y le pregunta: “¿de dónde vienes?”, y el otro responde: “de misa, de oír al cura”. “¿Y de qué ha hablado?”, pregunta el primero, “ha hablado de Dios”, respondió. “¿Y qué ha dicho?”, vuelve a interrogar. “Pues parecía partidario”, respondió el segundo. Fue una gran introducción a uno de los asuntos centrales de su exposición: debemos ser conscientes de que entre la realidad y nosotros existe un mediador que nos cuenta esa realidad. Debemos saber que nuestra relación con la realidad es mediada y que eso nos convierte en vulnerables. Para defendernos, debemos reforzar nuestra capacidad crítica y utilizar, como una baza, las nuevas tecnologías. A partir de ahí, su discurso se llenó de interesantes interrogantes y algunas propuestas. Al hilo de las nuevas tecnologías, la irrupción de las redes sociales y la sobreoferta de información y de opinión, Marina puso el acento en la sobrevaloración de esta última. “Todo el mundo nos quiere dar su opinión como si fuera verdad (…) existe una glorificación de la opinión de cada uno, porque nos parece que eso es muy democrático”, ha lamentado. Es en este punto cuando denunció con severidad la confusión que percibe entre información, opinión y publicidad en los medios de comunicación. Un aspecto que ataca a la más elemental deontología periodística pero que, por desgracia, es habitual en nuestro panorama mediático. Un panorama mediático que tiende a considerar la información un consumo. Que eleva a categoría la anécdota. “¿Qué pasaría si de repente una democracia se guiara por un ‘Trending Topic’?” preguntó. Y no extraña esta pregunta. Los medios de comunicación acostumbran a hacer noticia de esta nueva ‘unidad de medida’. Nuestra única defensa, avisó, pasa por tener conocimientos suficientes y capacidad de evaluación ante los mensajes que recibimos, para tomar decisiones de forma libre. Esta materia debería impartirse de forma transversal a lo largo de toda la etapa educativa, si bien, la asignatura de Filosofía es la idónea para profundizar en este aspecto. Por desgracia, el peso de la Filosofía y el pensamiento en el sistema educativo ha decaído en los últimos años. La educación tiene que dirigirse a que las personas sepan tomar decisiones respecto a la información que reciben y que sepan utilizar las nuevas herramientas que la tecnología nos brinda. La educación, reivindicó, debería convertir la inteligencia en talento. A modo de resumen, Marina nos propuso que como ciudadanos adoptemos una actitud de escepticismo lúcido ante la realidad que nos trasladan las múltiples fuentes de información que tenenos a nuestro alcance. En definitiva, a ser críticos y a educarnos en medios.    

Televisión: audiencia e informativos. ¿Quién abandonó a quién?

Blog CAA2 - Jue, 28/07/2016 - 13:17
La información, por su propia naturaleza, es un tipo de contenido que gana valor si existe la posibilidad de consultarla en cualquier momento del día y actualizarla. Tal vez resida en esta característica el hecho de que la ciudadanía habituada ya al uso cotidiano de internet haya hecho de este medio su principal fuente de noticias, al mismo nivel de relevancia que la siempre omnipotente televisión. La oferta de múltiples fuentes de información y la extensión de los dispositivos desde los que acceder a la red contribuyen sin duda a este cambio, pero tal vez no sean los únicos factores del mismo. Los datos del último Barómetro Audiovisual de Andalucía revelan que el 70% de la población andaluza es usuaria habitual de internet. Y que entre este amplio sector, los telediarios ya no reinan de forma indiscutible a como lo habían venido haciendo hasta ahora. El 39,1% de los internautas señala como su primera fuente de noticias a la televisión. Casi el mismo porcentaje que los que apuntan a la red (38,9%). A la vez, el Barómetro apunta a una mayor exigencia y análisis crítico de este amplio grupo de espectadores respecto de los contenidos informativos de la televisión: le atribuyen falta de pluralismo y de imparcialidad… Además, ocho de cada diez encuestados considera que existe un exceso de imágenes y contenidos violentos e innecesarios en los telediarios. Si la televisión sigue siendo la primera opción para consumir contenidos relacionados con el entretenimiento, tanto para internautas como para no internautas, ¿por qué en su función informativa está perdiendo influencia respecto de la red? ¿Y por qué se produce este declive entre la población más crítica? De entre las tres funciones que se le atribuyen a la televisión: informar, formar y entretener, con el paso del tiempo, va quedando espacio sólo para la última. El único canal de televisión en abierto de información continua, el Canal 24horas de TVE se sitúa en una media de 0,8% del share. Los informativos con más audiencia son los de Telecinco (15%), seguidos de los de Antena3 (11,9%). Criticada desde las organizaciones profesionales, los propios trabajadores y organismos públicos por falta de independencia, hace ya más de cuatro años que la televisión pública española ha dejado der ser el referente informativo que fue durante más de cinco años consecutivos, cuando reunía ante los Telediarios a tres millones de espectadores, el 20% del share. Hoy este índice está en el 11,4%. Los programas informativos que hoy podemos ver en las grandes cadenas de televisión, al margen de los telediarios, consisten en debates y tertulias políticas caracterizadas por la espectacularización de la polémica y la ausencia de análisis. Producir información de calidad en televisión es caro: requiere de buenos y numerosos profesionales. También requiere de costosos medios técnicos. En cambio, producir tertulias políticas en las que se debate sobre la última polémica parlamentaria, se analiza un conflicto internacional o se discute sobre la mejor forma de acabar con la crisis económica con los mismos tertulianos: representantes de partidos y un mismo grupo de periodistas, es muy barato y muy rentable. Y más cuando se empieza a concebir este tipo de espacios más como programas de entretenimiento que de información. Por eso, cabe preguntarse ¿qué sucedió primero? el abandono de la audiencia ante la oferta informativa de la televisión, ¿o fue la televisión la que dio la espalda a una de sus funciones primordiales como es la información?
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