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El blog del Consejo Audiovisual de Andalucía
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La irrupción de los influyentes. Problemas de la comunicación audiovisual de hoy (III)

Jue, 29/07/2021 - 12:07
El presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), Antonio Checa, analiza la irrupción y vertiginosa expansión de los influyentes en el actual panorama de la comunicación audiovisual. Dentro de las mucha caras que presenta el fenómeno de los ‘influencers‘, el periodista y profesor advierte sobre la mezcla de información y publicidad que realizan muchos de ellos y cómo estas figuras pueden dar cabida a todo tipo de manipulaciones y engaños. Recogemos en el blog una nueva entrega de la conferencia ‘De las falsas noticias al discurso de odio. Problemas de la comunicación audiovisual de hoy’, impartida por el presidente del CAA en los cursos de verano de la Universidad de Málaga. La historia de los medios nos trae con frecuencia a personas que por diversas razones y en diferentes circunstancias han conseguido una influencia notoria, columnistas que derriban o tambalean gobiernos, investigadores que afloran sorprendentes escándalos, telepredicadores que movilizan audiencias masivas. En los últimos años internet y las redes sociales nos han traído también sus líderes de opinión, primero algunos blogueros, de inmediato múltiples influyentes. Pero si en general aquellos necesitaban mucho tiempo, años, para consolidar su prestigio y esa influencia, ahora todo es mucho más rápido. La última oleada, los influyentes, presenta rasgos nuevos: la información o la opinión antes dominante por lo general pasa a segundo término, la publicidad o el marketing -aunque no siempre presentados con ese carácter- ganan terreno. El influyente es una persona convertida en personaje. Es el nuevo amigo que nos aconseja porque es experto, o nos lo hace creer, en algo que justamente nos interesa, cómo vestir a la moda, qué comer, cómo hacer ejercicio, dónde ir para divertirnos, qué accesorios comprar, incluso qué pensar, siempre presentado con carácter de novedad y como medio para estar al último grito. Su número se multiplica en las redes sociales, para generaciones jóvenes aparece una actividad grata, fácil y rentable. Un buen empleo. El influyente, para tener éxito, debe generar confianza, ofrecer espontaneidad y creatividad, novedad, vanguardia. Las redes aportan diálogo, interacción, rapidez, frescura. Para el mundo de la publicidad un renovador instrumento de ventas, para la política voces con más credibilidad que la de sus propios portavoces. “Lo más preocupante es que con frecuencia no se presenta como publicidad lo que resulta serlo” No es oro todo lo que reluce y tras unos años de auge, hay muchos motivos para la duda y la crítica. En el ámbito puramente publicitario son bien conocidos algunos sonoros fracasos, por ejemplo de influyentes en cuestiones de moda que fracasan rotundamente en una campaña vía Instagram para vender camisetas. Pero lo más preocupante es que con frecuencia no se presenta como publicidad lo que resulta serlo. En el Reino Unido hay ya una normativa con recomendaciones desde entidades públicas defensoras de la libre competencia -aunque por el momento sin repercusión parlamentaria-, para que se pueda distinguir lo que es publicidad en las redes de lo que no lo es. Este problema se inscribe en otro, más amplio y generalizado, especialmente grave en televisión, como es la creciente mezcla de información y publicidad, con destacados informadores que realizan también publicidad, a menudo con continuidad en el espacio televisivo. Alguien nos informa de una inmediata ola de calor y esa misma persona, al segundo siguiente, nos recomienda alguna crema protectora de la piel o algún modelo de aire acondicionado. La figura de los influyentes está en estos momentos en continua evolución y ofrece muchas caras. En plena pandemia la OMS ha utilizado un conocido influyente virtual, creado por ordenador y muy popular entre los jóvenes, Knox Frost, para una campaña de concienciación sobre la COVID-19. Hemos de contar con los influyentes, aunque no se oculta que es una figura que se presenta como novedad llena de atractivos y de posibilidades, pero que al mismo tiempo genera muchas dudas e inquietudes, porque se presta a todo tipo de manipulaciones y engaños, fáciles y rápidos. Antonio Checa Godoy. Presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía

Problemas de la comunicación audiovisual hoy (II). Actuaciones contra las noticias falsas

Jue, 22/07/2021 - 12:32
El presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), Antonio Checa, reflexiona en esta nueva entrada del blog sobre el problema de las noticias falsas. “No culpemos a la tecnología ante la creciente práctica de no comprobar las informaciones, sino al mal uso que hacemos de ella”, afirma el periodista y profesor que subraya la importancia no sólo de contrastar los datos sino también de diferenciar la información de la opinión y de que los periodistas recuperen las parcelas de pluralismo. En la lucha contra las noticias falsas, Antonio Checa destaca que “la verdad no es una quimera, pero tampoco está a un click. No es tarea fácil combatir la mentira, pero ¿quién ha dicho que el periodismo, el periodismo honesto se entiende, haya sido nunca fácil? Segundo capítulo de la conferencia ‘De las falsas noticias al odio. Problemas de la comunicación audiovisual hoy’, impartida por el presidente del CAA en los cursos de verano de la Universidad de Málaga. Hay coincidencia generalizada en que si bien los bulos y falsas noticias vía medios son tan antiguos como el propio periodismo, es justamente en nuestros días cuando se dispara su presencia, facilitada por distintos factores, como la instantaneidad y multiplicidad que facilita internet y la generalización mundial de nuevos instrumentos tecnológicos baratos y de uso fácil y cómodo como los teléfonos móviles, espoleado todo por circunstancias adversas imprevistas, pero duraderas y profundas, como la pandemia de los años 2020/2021. La falsa noticia, no por error o mala interpretación, sino creada consciente y de inmediato transmitida, respondiendo a objetivos políticos, económicos o sociales, ha entrado con fuerza en nuestra vida cotidiana. Ha encontrado un vehículo fácil, rápido y relativamente anónimo: las redes sociales. ¿Cómo combatir ese auge, que a veces nos parece incontenible, inabarcable, de mentiras difundidas por las redes sociales sobre todo, pero no solo por ellas? ¿Podemos vincularlo al visible deterioro de las redacciones de los medios, cada día con menos profesionales, y estos con más horas de trabajo y más urgencias? De los periódicos desaparecieron aquellos conceptos de ediciones de la mañana y la tarde o especiales, y en la radio y la televisión, aunque formalmente se mantienen informativos y telediarios de mediodía o noche, coexisten con largos programas de información-debate y la noticia minuto a minuto, aunque no haya sido contrastada. Como desaparecieron los correctores y hoy cualquier titular en la pequeña pantalla lleva incorporadas la errata o la falta de ortografía, a menudo evidenciando graves ignorancias geográficas, históricas o religiosas. “A más riqueza de datos, a más pluralidad en las fuentes, más credibilidad y, por tanto, menos margen par esas teorías conspiratorias a las que tan proclive son hoy también en mundo de la información y las redes sociales más en concreto” Ante todo, no culpemos a la tecnología sino al mal uso que hacemos de ella. No es responsable, por ejemplo, de la creciente práctica de no comprobar las noticias, so pretexto de la urgencia y la ancha autopista que nos brindan esas novísimas tecnologías. Hemos entrado en la era del relato, parece que sea obligatorio hoy que en el periodismo, como en la literatura o en el cine, hayamos de contar una historia y se hace más habitual que nunca aquel viejo adagio irónico del periodismo: «no dejes que la realidad te destroce un buen titular». O tu historia. Contrastar, ofrecer cuando las tiene las dos caras de la noticia, diferenciar la información de la opinión se hace especialmente necesario hoy. A más riqueza de datos, a más pluralidad en las fuentes, más credibilidad y, por tanto, menos margen para esas teorías conspiratorias a las que tan proclive son hoy también el mundo de la información y las redes sociales más en concreto. Los medios se han llenado en los últimos años de opinión. La sencilla página editorial de antaño -editorial, artículo de opinión y cartas al director- son ahora muchas páginas llenas de artículos, de firmas. No importa que se incluyan diez o doce columnas que demasiado a menudo vienen a decir lo mismo, lo verdaderamente preocupante es que parece que la consideración de opinión fuera una patente de corso para no verificar datos, para no contrastar nada. Y, por cierto, esa obligación de contrastar afirmaciones incluye a la clase política, muy frecuente hoy en esas columnas, como oportunamente subraya Lionel Barber, quince años director del Financial Times. Los periodistas hemos ido cediendo parcelas de pluralidad. Rueda de prensa es, por definición, intercambio, movimiento; pero hoy los medios aceptan las generalizadas ruedas de prensa sin preguntas, toda una contradicción en sí misma. El político o el protagonista por un día expone, entrega, dicta, no dialoga ni debate. Lo toma o lo deja. Por fortuna existe, si la sabemos cuidar, la hemeroteca, el testimonio del pasado, el historial. Ahí si hemos aprendido los periodistas a replicar con evidencias. Frente a la mentira, la media verdad o el supuesto olvido, el dato, el hecho patente. Aquí la tecnología acude en defensa del periodista, hay inmediatas muchas fuentes para verificar y esa hemeroteca para recordar. Es un instrumento que a su vez obliga al periodista a cuidar su propia actividad. La sociedad dispone hoy de muchos más instrumentos de fiscalización del trabajo periodístico que antaño. Plataformas de verificación Algunos de esos instrumentos se han consolidado y alcanzado notable reconocimiento. Es el caso de las plataformas de verificación (en inglés fact-checking). Tienen sus antecedentes en la última década del pasado siglo, cuando surgen en EE.UU. plataformas para contrastar afirmaciones de los candidatos en todo tipo de campañas electorales, afloraron ya muchas falsedades; pero ha sido en los últimos lustros cuando se han expandido por todo el mundo. A fines de 2020 superaban las 250, y no solo en países avanzados, hay por encima de las 40 en Latinoamérica y de las 20 en África. Un buen ejemplo es PolitiFact, que surge en Norteamérica en 2007 y ya en 2009 recibe el Premio Pulitzer. Analiza promesas y declaraciones de figuras políticas que clasifica en distintas categorías: ciertas, verdades a medias, preferentemente falsas y totalmente falsas. Otra plataforma que ha recibido en pocos años numerosos reconocimientos es FactCheck.org. Son, conviene resaltarlo, instituciones sin ánimo de lucro, que tienen plantillas reducidas, pero muy profesionales. Se nutren sobre todo de donaciones -en EE UU se puede con ello reducir impuestos- y más modestamente de venta de servicios. Algunos medios –Le Monde en Francia, BBC en Reino Unido…-, en general los más independientes, han creado su propia plataforma, que tiene por ello financiación asegurada. En España, la periodista Ana Pastor impulsaba en 2018 la plataforma Newtral, que para autofinanciarse desarrolla también actividades de producción audiovisual. Esta expansión, bien visible, no debe ocultar los problemas que se plantean a estas plataformas: no siempre se consigue la visibilidad, el eco que sus investigaciones merecen; hay muchos intereses contrapuestos, el acceso a la información no suele ser fácil y los ingresos resultan por lo general insuficientes. Politifact abre su web con una llamada a las contribuciones económicas1. La diversificación de fuentes, tan palpable hoy, conlleva sus riesgos en el ámbito de la veracidad de la información. El periodista, a poco que tenga alguna popularidad o responsabilidad en un medio, es asaltado por una amplia gama de personas más orientadas a intoxicar o desorientar que a informar. Se ofrecen supuestas exclusivas, que demasiado a menudo son simple vehículo de intereses o aspiraciones particulares. Además, a veces la «exclusiva» tiene su calendario y el periodista obsequiado con ella no tiene tiempo para las comprobaciones. En su lucha por la veracidad y contra la mentira, el periodista tiene otro enemigo, el que convencido de la mentira que propaga niega toda evidencia en contra de ella. Lo hemos visto en la imposibilidad de convencer a un sector de la sociedad norteamericana de que Donald Trump fue el perdedor de las elecciones generales, ese sector da por segura la manipulación pese a que no aporte dato convincente alguno y todos los informes y sentencias subrayen con rotundidad lo contrario. No rectifican y consideran al periodista honesto mero cómplice. Desconfianza social El periodista de hoy no debe ignorar la desconfianza que a menudo genera en la sociedad. Múltiples indicadores confirman que ha pasado la época del periodista héroe, del periodista modelo. El Watergate o, en España, la Transición, quedan lejos, y la consideración social de la profesión ha perdido bastantes enteros. Se ganan muchas batallas en los tribunales, desde luego, pero el periodismo pierde prestigio y respeto. La dependencia de poderes económicos y políticos, a veces tan evidente, contribuye poderosamente a ello. Se ha ido configurando además una sociedad profundamente escéptica, que desconfía de su clase dirigente, que provoca continuas crisis económicas que no sabe cómo resolver, de sus intelectuales, que no parecen tener los pies en el suelo, e incluso de sus científicos, como se ha visto a lo largo de los últimos meses. No es de extrañar la desconfianza hacia el periodista. El negacionismo no es nada nuevo, la batalla contra Darwin y el evolucionismo, superada en Europa, tiene ya un siglo en los Estados Unidos. Pero hoy, cuando una sociedad que se creía a cubierto de muchas incomodidades o problemas ve como se genera una crisis económica inacabable y asiste al desarrollo de una pandemia mundial que no tiene combate fácil ni rápido y sí con muchas contradicciones y altibajos, la desconfianza crece y la disposición a aceptar mentiras cómodas o ver enemigos agazapados por doquier aumenta también. Una incredulidad que puede llevar incluso a la violencia, como se ha visto nada menos que en el Congreso norteamericano. La verdad, el desarme de la mentira, sea cual sea el vehículo comunicativo que ésta utilice, no es una quimera ni siquiera en estos tiempos de relativismos. Tampoco está a un click. La credibilidad hay que ganársela. No hay que desesperar, aunque podamos ver las redes sociales como la ley de la selva y dependamos en muchos aspectos de esos poderes por encima de los Estados -de Google a Twittter- que seleccionan y aun deciden por nosotros. No es tarea fácil en nuestros días desbrozar el camino y combatir la mentira, pero ¿quién ha dicho que el periodismo, el periodismo honesto se entiende, haya sido nunca fácil?. Antonio Checa Godoy. Presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía 1Ya hay una amplia bibliografía sobre estas plataformas. Una visión global en Amazeen, Michele (2020), «Journalistic interventions: the structural factor affecting the global emergence of fact-checking», en Journalism, nº 21, pp. 95-111. Un panorama europeo en Graves, Lucas y Cherubini, Federica (2016), The rise of fact-checking sites in Europe, Reuters Institute for the Study of Journalism, University of Oxford, Oxford, 40 pp.

Problemas de la comunicación audiovisual hoy (I). La lucha contra el discurso de odio

Jue, 15/07/2021 - 13:10
En sucesivas entradas del blog publicamos el análisis sobre la situación del actual panorama comunicativo realizado por el presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), Antonio Checa, en los cursos de verano de la Universidad de Málaga bajo el título ‘De las falsas noticias al discurso de odio. Problemas de la comunicación audiovisual de hoy’. Hasta finales del pasado siglo, los españoles se informaban a través de un trío de vehículos devenido clásico: televisión -preferentemente-, prensa y radio. El ciudadano buscaba por sí mismo la información -un periódico, un telediario- que le era facilitada por medios reconocibles y personas identificadas y profesionales dentro de un sistema con controles de calidad y veracidad, que suelen requerir su tiempo y pueden representar algún coste para el usuario. La irrupción en los inicios del actual siglo -tras hacerlo internet a finales del anterior- de las redes sociales modifica, prácticamente replantea ese esquema. Aparece una comunicación fácil, gratuita, donde no hay apenas comprobación de veracidad y donde no es sencillo, a veces simplemente imposible, identificar la procedencia. En paralelo los avances tecnológicos -teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tabletas- pone a disposición de toda la sociedad medios inmediatos, donde la noticia circula con extraordinaria rapidez y multiplica sus receptores, con demasiada frecuencia sin capacidad de comprobación o valoración equilibrada. A esa facilidad de la noticia, se une el perceptible fenómeno de la hiperinformación -muchas más noticias de muchas más procedencias, pero mucho menos contrastadas- que se instala en una sociedad que sufre profundas y sucesivas crisis -económicas, sociales, sanitarias- y que desconfía cada vez más de la clase dirigente, sea política, económica o incluso cientifico-académica. Tenemos, pues, servido un panorama en el que se produce un uso intensivo tanto de medios informativos -es decir, con la información como objetivo básico, como eje- o medios con información -donde la información, secundaria, en función más que nunca de la publicidad, tiene presencia, pero no suele ser objeto de controles de calidad y veracidad medianamente rigurosos-, y donde aparece asimismo como vehículo con información la simple comunicación en el ámbito del círculo de amigos o el familiar o incluso los meros conocidos, que divulgan a menudo simples rumores, pero consiguen que esa información adquiera pronto trascendencia. Aparecen además figuras nuevas, como los influyentes, personas que utilizan con habilidad esos nuevos medios -opinan, proponen, informan-, captan seguidores, a menudo obtienen audiencias masivas, y generan ingresos. Ofrecen una amplia gama, a menudo inquietante, pues son los menos los que opinan con rigor y conocimiento, con equilibrio y pluralidad y sin miras económicas -publicitarias-o ideológicas. Una sociedad donde circula mucha información de variada procedencia y con mucho malestar interno, es, sin duda, una sociedad propicia a que prosperen no solo la noticia veraz, también la mentira o la verdad a medias, y donde también se hacen presentes fenómenos nunca ausentes en nuestras sociedades, pero ahora potenciados por medios inmediatos, gratuitos y masivos, crecen la mentira con fines específicos, los mensajes de odio, los contenidos con discriminación, de racismo a menudo. Surge lo que ya se denomina el diagonalismo, esa corriente que tiende a ver conspiraciones por todos lados1. Si además esa sociedad ha de afrontar fenómenos no nuevos en la historia de la humanidad, como una pandemia, pero sí desconocidos -e imprevistos- por las generaciones que viven hoy en el planeta, en especial, países desarrollados o en desarrollo, tendremos ante nosotros un panorama comunicativo inquietante, en que la comunicación audiovisual espontaneísta desplaza a otras fórmulas y lo hace además a través de un proceso de cambios rápidos. Ocurre además que el clásico proceso de rectificación o precisión tras la noticia incompleta, equivocada o falsa, regulado con minuciosidad en muchas legislaciones, prácticamente desaparece en ese ámbito o tiene escasa incidencia. Normalmente, advertir de una falsedad, aportar elementos veraces para la red de redes, es proceso difícil que con facilidad y diversos pretextos se elude y en todo caso tiene mucha menos audiencia que la falsedad previa. El agua derramada. ¿Qué hacer ante ese panorama tan inquietante? Me centraré en principio en tres aspectos de ese panorama en evolución constante y con elementos muy preocupantes, elementos que, en todo caso, no deben impedirnos valorar positivamente los muchos elementos comunicacionales válidos que aportan las redes y todos los nuevos medios comunicadores. Esos aspectos perturbadores son el discurso de odio, las noticias falsas y los influyentes sin solvencia. La presencia del discurso de odio no es nada nuevo en nuestro panorama comunicativo cotidiano, pero distintas circunstancias, como el auge sostenido e internacional de los populismos o la generalización del uso intensivo de redes sociales desde tempranas edades y desde luego la larga pandemia vivida por la humanidad en 2020 y 2021, la están multiplicando. Se convierte por ello en inquietud generalizada y se legisla para contenerlo. Casi todos los países latinoamericanos, por ejemplo, tienen ya alguna normativa en vigor en este ámbito2. Pero el discurso está aquí, sigue, crece y se diversifica, lo favorece el que su divulgación es comparativamente barata, y más si consideramos la facilidad de alcanzar grandes audiencias en escaso tiempo. Es necesario esforzarse en combatirlo en mayor y mejor medida. Sobre todo en el seno del mundo audiovisual, donde alcanza hoy más presencia y más complejidad. ¿Cómo hacerlo con eficacia? No es tarea sencilla. Porque de inmediato nos vemos delimitados por el imprescindible respeto a la libertad de expresión individual y el no menor respeto de la dignidad humana y la lucha por la igualdad de género. Debemos distinguir. Hay que proteger el discurso minoritario, a menudo a contracorriente, aunque pueda sernos incómodo, tenemos en paralelo el imperativo de defender a las minorías, a sectores de nuestra sociedad que suelen ser discriminados o ignorados y que han sido históricamente grupos a la defensiva. Ocurre además que normalmente el discurso del odio se organiza contra grupos y colectivos, lo que hace más difícil encajarlo en figuras legales como la injuria, la calumnia o la difamación, que son esencialmente delitos contra el honor de la persona. No obstante, modalidades del discurso de odio como el ciberacoso, individualizan su víctima. Debemos frenar la mentira insidiosa rápidamente propagada, y sobre todo luchar contra la amenaza concreta o la defensa de la intolerancia. La exaltación y justificación de la violencia, tan usual en los discursos del odio, tiene muchas caras. ¿Puede justificar o disculpar el calor de una campaña electoral afirmaciones racistas o xenófobas o, al contrario, hemos de exigirle más rigor al político precisamente por su cualidad de figura pública, representativa y con poder? Ante todo cumple seguir una regla básica en la lucha contra el discurso del odio en cualquiera de sus variantes, hacerlo con veracidad y limpieza. Datos contrastados, hechos, frente a mentiras o inventos. Recientemente desde Le Monde diplomatique se alertaba-«Vender discordia en vez de informar»- de las malas prácticas de la mayoría de los medios liberales norteamericanos en la lucha contra el discurso del odio, en especial las mentiras divulgadas por el expresidente de los Estados Unidos Donald Trump. «La veneración por la precisión y el respeto por los hechos desaparecieron», lamentaban los autores3. Alfabetización mediática No todos los sectores de la sociedad actual están expuestos con las mismas características e intensidad al discurso del odio, y resulta patente que los sectores jóvenes, lo más volcados a la utilización de las redes sociales, son también los más afectados4. Esos jóvenes se ven además especialmente implicados en las situaciones y los problemas nuevos que plantea la evolución tecnológica -como el ciberostracismo o la cibervictimización-. La mediación de la familia se configura como una buena ayuda a los jóvenes para afrontar ese discurso, lo confirman muchos estudios, siempre que no se haga con medidas simplemente restrictivas, que suelen generar actitudes opuestas. Una gran mayoría de los análisis disponibles coinciden en resaltar, llegados a este punto, la urgencia de un desarrollo serio y amplio de programas educativos sobre conocimiento y uso de los medios de comunicación, de forma que con ayuda de padres y educadores, los jóvenes sepan percibir y afrontar el discurso del odio que les llega por esos medios. Pero esa alfabetización mediática debe incluir desde luego también a los mayores, esos padres a menudo desconocedores de los hábitos y los problemas planteados en las redes a sus hijos y con harta frecuencia desconcertados y sin saber cómo actuar cuando constatan su presencia en el seno de la familia. El auge del discurso del odio nos obliga a conocer más a fondo al enemigo, los medios y trampas que utiliza, y a combatirlo mejor, a veces dando la vuelta a sus propias armas y sobre todo inventando alternativas. Los videojuegos de noticias, e iniciativas similares, los «newsgames», son un buen ejemplo de lucha inteligente contra el discurso del odio. Con rigor, con pluralismo, con aportaciones contrastadas, pero también con amenidad, con inteligencia, con participación, esos juegos atraen a sectores jóvenes. La mezcla de juego e información cierta le muestra un camino diferente a los simplismos o mentiras del discurso del odio. Les muestra el valor de la ciencia, combate tentadores negacionismos: Los «newsgames» forman y en muchos aspectos contribuyen a la identificación y resolución de conflictos5. El discurso del odio utiliza muy a menudo fotografías o videos manipulados. Siempre que sea posible es importante aportar las imágenes auténticas o si no es factible, otras identificadas y contextualizadas que desmientan el discurso. Ayuda, demuestra la mentira y el odio que encierra. Libertad de expresión La necesidad de combatir ese discurso de odio no puede utilizarse en principio como pretexto para fomentar o justificar censuras. Si se establecen límites a la libertad de expresión, ha de quedar bien explícito su ámbito y de forma fehaciente que son necesarios y proporcionales. No olvidemos que los problemas económicos, culturales y sociales con los que se quiere justificar el discurso de odio, aunque exagerados a menudo y en otras ocasiones sencillamente ficticios, responden a malestares con fácil arraigo en públicos que además suelen estar predispuestos a encontrar inmediatos culpables ajenos de sus problemas. Y a proclamarse víctimas de esas censuras. Además, la lucha contra el discurso de odio en el seno de las redes sociales y en general internet, no debe ser diferente ni quedar al margen de la que se establece fuera de la red. Para ganar en eficacia. Hay además que dejar bien claro que lo que para algunos difusores de discursos de odio es una ventaja de internet cara a sus prácticas, el anonimato primero y la impunidad en consecuencia, no solo es falso, sino cada día más difícil de sostener. No podemos ingenuamente ignorar la complejidad de la lucha contra el delito del odio en el seno de la red, pero hay que hacer notar que la ley y la tecnología avanzan, que cada vez es más fácil conocer la identidad del autor de los textos de odio o las mentiras xenófobas divulgadas vía internet. Debemos advertirlo, proclamarlo, divulgar cada progreso en ese ámbito. Motivar en paralelo a las autoridades y responsables para que no decaiga su esfuerzo y que se rastree cuanto se estime razonablemente un discurso de odio, todo ayudará a disuadir a quienes creen estar amparados por ese anonimato o secreto de la red de redes. El discurso del odio cambia, podríamos decir que se renueva constantemente. Varían los contenidos -no tanto los rasgos básicos- y varían las vías utilizadas para llegar a los internautas. Debemos tenerlo en cuenta a la hora de combatirlo. Nos exige para ello una continua actualización. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha constataba a lo largo del año 2020 un incremento notable de actuaciones xenófobas de todo tipo contra la comunidad asiática, derivado sin duda del origen asiático de la pandemia, pero ya presente con anterioridad. En todo caso no es un fenómeno puramente norteamericano. Un reciente informe del Consejo Audiovisual de Andalucía detectaba igualmente el auge en Europa de un discurso del odio contra esa comunidad. Sería torpeza, de otro lado, ignorar o minimizar la profunda incidencia que la pandemia provocada por el Covid-19 ha tenido en la acentuación en Europa y América de un discurso de odio vinculado a sus causas y su larga incidencia. Las dudas y dilaciones de las autoridades, los visibles errores cometidos, las duras restricciones impuestas, en un proceso prolongado, desde las medidas iniciales al dilatado proceso de vacunación masiva, ha dado alas a esos discursos que niegan con desafío, con provocación, con odio, una realidad evidente, ampliamente confirmada por la ciencia, pero que resulta perturbadora. Vídeo publicado en Youtube bajo el título de ‘Los nuevos turistas’. En todo caso, esta lucha contra el multiforme discurso de odio exige colaboración a todos los niveles, son muchos los organismos, las instituciones que tienen entre sus cometidos o competencias ese combate permanente. Intercambiar opiniones y experiencias es una primera ayuda. La cooperación es indispensable en aras de ganar utilidad y no malgastar esfuerzos, además, siendo esencialmente internet un medio que supera fronteras, el discurso de odio se hace internacional, por lo que también debe serlo cuanto contribuya a combatirlo y disminuirlo. En ese sentido y en el ámbito audiovisual latinoamericano, la experiencia de la PRAI, Plataforma de Reguladores Audiovisuales de Iberoamérica, en la que participan diversos países latinoamericanos y europeos -de España y Portugal-, además de observadores como Marruecos, aunque aún en sus primeras etapas, debe contribuir también a esa imprescindible colaboración internacional a ambos lados del Atlántico. Antonio Checa Godoy. Presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía 1Véase Callison, William, y Slobodian, Quinn (2021), «El auge del ‘diagonalismo’», en Política Exterior, nº 201, pp. 90-103. 2Véase por ejemplo el balance que realiza Marianne Díaz Hernández: «Discurso del odio en América Latina. Tendencias de regulación, rol de los intermediarios y riesgos para la libertad de expresión» (2020). Disponible en https://www.derechosdigitales.org 3Halimi, Serge, y Rimbert, Pierre (2021) «Vender discordia en vez de informar», en Le Monde diplomatique, edición en español, marzo, pp. 20-22. 4El monográfico de la revista Comunicar «La ciberconvivencia como escenario social: ética y emociones» (nº 67, 2021), contiene diversos y excelentes trabajos sobre estas inquietudes. Disponible en https://www.revistacomunicar.com 5Un oportuno análisis en Tejedor, Santiago, y Tusa, Fernanda (2020). «Los newsgames como herramienta periodística: Estudio de caso de experiencias de éxito», en Prisma Social, Madrid, nº 30, pp. 115-140. Disponible en https://revistaprismasocial.es/article/view/1543

Adicción a Internet en niños y adolescentes

Lun, 17/05/2021 - 12:29
Síntomas, prevención y soluciones a este problema con motivo del Día de Internet El 17 de mayo se celebra el Día de Internet, esa herramienta que tanto ha cambiado nuestro estilo de vida en las últimas décadas. El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) no pasa por alto esta fecha, ya que es consciente de los muchos beneficios que las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) nos aportan, pero también de los múltiples riesgos que pueden ocasionar si su empleo no es el adecuado. Uno de ellos es la adicción a Internet, que afecta especialmente a los más jóvenes pues a pesar de que les llamemos “nativos digitales”, continúan siendo la población más desprotegida de nuestra sociedad. En su función de salvaguardar los derechos de los colectivos más vulnerables, y en particular menores de edad, el CAA desea tratar esta cuestión para ofrecer un listado de posibles señales, prevenciones y soluciones a este problema. Antes de abordar este tema, cabe destacar algunos de los datos que ofrece nuestro Barómetro Audiovisual de Andalucía 2020 con respecto al empleo que los niños y adolescentes andaluces hacen de Internet: El 66,8% de los jóvenes andaluces menores de 18 años está conectado a las redes sociales de forma permanente, lo que supone un aumento de 3,3 puntos respecto al informe anterior.Otro dato significativo del BAA es que el 38% de los menores de 18 años comienza a hacer uso de Internet antes de los 8 años; el 33,4% lo hace entre los 8 y los 10 años; el 25,1%, entre los 11 y los 13 años y sólo un 3,5% empieza a navegar por la red después de los 13 años.Respecto al tiempo dedicado por este segmento de población al uso de Internet, el 30,4% de entre 13 y 17 años y el 8,8% de los menores de 13 años están permanentemente conectados a la red. Más igualados están ambos grupos de edad en el caso de la utilización de Internet durante más de 5 horas, con un 21,4% de entre 13 y 17 años y un 17,1% de los menores de 13 años. Normalmente, cuando se habla de adicciones se hace referencia al uso excesivo de elementos químicos e invasivos para nuestro organismo, como pueden ser el tabaco, el alcohol y otros tipos de drogas. No obstante, podemos encontrar también adicciones no químicas que tienen más que ver con conductas, como, por ejemplo, aquellas vinculadas a la comida, al juego, al trabajo o el sexo. La adicción a Internet (y a las redes sociales, subtipo de la anterior) pertenecería, por lo tanto, al segundo grupo. Charo Sádaba, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, señala en nuestros ‘Cuadernos de Audiovisual nº9: Protección de menores en el entorno digital’ lo siguiente: “Estamos convencidos de que muchos jóvenes son adictos a la tecnología, a sus móviles, a las redes sociales. Parecemos olvidar que los rasgos que juzgamos en ellos los tenemos también nosotros. Y en general a lo que nos referimos cuando usamos el término adicción es, generalmente, a un uso excesivo que nos impide llevar una vida equilibrada, hacer otras cosas que es bueno hacer. La adicción existe, y la adicción a la tecnología también. Pero hablar de adicción tecnológica es una cosa muy seria, hace referencia a una posible patología que los últimos estudios son reacios a confirmar de manera generalizada. De acuerdo con Mark Griffiths, son tres los rasgos que han de darse para hablar de adicción: dependencia psicológica, con consecuencias graves y mantenida en el tiempo (al menos un año). Y cada uno de estos elementos tiene sus propias escalas de medición”. Sádaba, además, remarca que “hay que comprender que la relación de los menores con la tecnología no es superficial, que se apoya en dimensiones profundas que viven con gran intensidad, y que si queremos ayudarles es bueno comenzar reconociendo la complejidad de la situación”. Existen tres necesidades humanas que en la época preadolescente y adolescente se viven de una manera particularmente viva: la necesidad social, la de evasión y la identitaria.  En este contexto, la tecnología emerge como un guante que encaja perfectamente en la mano adolescente. A continuación, presentamos distintas señales que pueden advertirnos que un menor esté padeciendo adicción a Internet: Si invierte grandes cantidades de tiempo y esfuerzo en la actividad en Internet sin ningún propósito.Si  Internet se convierte en el centro de su vida.Si Internet interfiere en sus obligaciones o en sus actividades básicas, alterando los patrones del sueño, la alimentación o el ocio.Si desatiende sus relaciones sociales y se aisla de su familia y amigos.Si abandona otros entretenimientos que solían divertirle.Si evita ir a lugares en los que no es posible conectarse a Internet.Si miente sobre el tiempo de conexión a Internet.Si pide estar conectado a Internet, o lo está, mientras come.Si sufre abstinencia: no puede controlar sus estados emocionales al ponerle límites al uso de Internet.Si presenta irritabilidad y ansiedad cuando la conexión a Internet falla o resulta lenta y, especialmente, cuando se ve privado del dispositivo que le da acceso a Internet.Si reanuda la actividad en Internet de forma persistente cuando, aparentemente, la ha dejado o la ha reducido (recaída).Si mira el móvil de forma casi automática, incluso en situaciones inverosímiles o inaceptables (en cine, en clase, en reuniones, etc.).Si niega o resta importancia a la adicción y a las consecuencias negativas que puede padecer por el uso excesivo de Internet.Si justifica de la necesidad de estar con el móvil, tablet u ordenador.Si enfrenta problemas con aquellos que le rodean o consigo mismo. Explicada esta lista de posibles síntomas de adicción a Internet en jóvenes, ¿cómo podemos evitarla? Proponemos una serie de opciones para prevenir o reducir el empleo abusivo de Internet por parte de un menor: Limitar el tiempo de conexión a la red.Es necesario que los padres den ejemplo de un uso responsable, ellos también pueden rebajar considerablemente el tiempo de utilización de las TICs.Debemos inculcar a los niños y adolescentes valores pedagógicos sobre un uso constructivo de Internet, ya que no cuentan con información sobre seguridad, privacidad o uso responsable de las TICs.Situar el ordenador en una zona común del hogar. A menudo los padres suelen ponerlo en la habitación de sus hijos, donde es más difícil que puedan saber qué uso le dan a Internet.Si sufre cambios de humor por no poder conectarse a Internet, los padres deben hablar con el joven sobre esta situación para que sea consciente de que algo no va bien.Si el menor sufre adicción, la transición debe hacerse progresivamente, ya que podríamos alimentar la ansiedad del joven si se le desconecta de manera brusca.Crear una lista de actividades que le gusta hacer, que no incluya nada de tecnología, para que las realice cada vez que sea posible.Pedir la ayuda de un profesional si la situación es incontrolable o la comunicación paterno-filial no es fructífera.

El pueblo gitano, una preocupación constante del Consejo Audiovisual de Andalucía

Jue, 08/04/2021 - 12:18
El 8 de abril se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano, fecha que no pasa inadvertida para el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA). Como órgano independiente que trabaja por el cumplimiento de los derechos y libertades en el ámbito de los medios audiovisuales, entre sus objetivos está promover los valores de tolerancia, igualdad, solidaridad y respeto a la dignidad humana, además de fortalecer la identidad del pueblo andaluz y su diversidad cultural. El CAA tiene la misión de salvaguardar los derechos de los colectivos vulnerables, evitando la incitación de conductas violentas e insolidarias. Es por ello que el Consejo Audiovisual de Andalucía siempre se ha interesado por velar por el respeto de la comunidad gitana. Reunión del CAA con FAKALI para contar con su colaboración en el análisis de la imagen del pueblo gitano en los medios El Consejo Audiovisual de Andalucía no se ha olvidado de este colectivo en su Plan Estratégico para el periodo 2021-2023. Aprobado a finales del año 2020, incluye entre sus actuaciones la realización de un análisis de la evolución de la imagen del pueblo gitano en los medios, la celebración de jornadas de debate y la difusión desde el propio CAA de mensajes positivos que inspiren una nueva y más real percepción de esta cultura. Como muestra de ello, el Consejo Audiovisual de Andalucía ha constituido recientemente un nuevo grupo de trabajo liderado por la consejera Pilar Távora y que cuenta con el apoyo de representantes del colectivo gitano. Sin embargo, en la actualidad, aún queda mucho camino que recorrer para la comunidad gitana. Este año, el CAA ha emitido el ‘Informe sobre la difusión on-line de contenidos audiovisuales que albergan elementos compatibles con el discurso de odio, en el contexto de la pandemia de la COVID-19’, en el que se alerta sobre la gran capacidad de propagación de esta clase de mensajes en plataformas y redes sociales desde el inicio de la crisis del coronavirus.  En él se estudian contenidos tendentes a catalogar a la comunidad de etnia gitana como “irresponsable” en relación al cumplimiento de las medidas anticovid. El colectivo ya denunciaba a principios de la pandemia que estaba sufriendo discriminación y mensajes racistas que le acusaban de la propagación del virus. Además, se difundieron informaciones en las que se resaltaba la etnia de las personas que habían sido atendidas por coronavirus, lo que podía contribuir a provocar estigma y podía suponer un retroceso en el ejercicio de los derechos del pueblo gitano. En 2019, el CAA publicó su informe sobre el proyecto de decreto por el que se creaba el Consejo Andaluz Del Pueblo Gitano, regulando su composición y régimen de funcionamiento, de acuerdo al Plan Integral para la Inclusión de la Comunidad Gitana de Andalucía para el periodo 2017-2020. Se constituía como órgano de comunicación entre las entidades que componen el tejido asociativo gitano andaluz y las Administraciones Públicas competentes para el asesoramiento, intercambio de experiencias y buenas prácticas en las políticas desarrolladas a favor de la comunidad gitana por parte de la Junta de Andalucía. ‘Presencia y tratamiento informativo de la población y la cultura gitana en los informativos de las televisiones públicas de Andalucía’ fue el estudio presentado por el CAA en 2010. Para su elaboración se analizaron 5.121 informativos y 116.789 noticias (con una duración total de 1.985 horas) y que exponía en aquel momento las siguientes conclusiones:  Las noticias con menciones explícitas a la etnia gitana sumaban 108 y conformaban el 0,09% del total de la muestra analizada (con una duración de 1:52:27), un porcentaje bastante por debajo de su peso demográfico en nuestra comunidad autónoma –cercano al 5%, con casi 270 mil habitantes-. En cuanto a la distribución por secciones, sobresalía la relevancia de los temas sociales, que suponían el 41,4% del tiempo total, en comparación con las que trataban sobre los mismos temas sin que hubiera referencias de pertenencia a un colectivo (19,53%). La sección ‘arte y cultura’ ocupaba el 14,87%, un reparto de minutos similar al de noticias enmarcadas en esta misma categoría en las que no se mencionaban las palabras gitano y/o gitana (13%). Le seguían las informaciones sobre ‘educación y formación’, con el 11,59% (las noticias enmarcadas de esta sección sin referencias a ninguna etnia conformaban el 3,56%). Tras las noticias sobre ‘conflictos sociales’ con el 11,12% del total, le seguía la categoría ‘trabajo y mercado laboral’ con el 5,63% del tiempo. Destacaba, además, el protagonismo mediático de la mujer gitana, que acaparó el 57% del tiempo de palabra, dato que llamaba la atención si se contrastaba con el tiempo de voz dedicado al sexo femenino en informativos sin distinción de etnias, situado entonces en un 25,90%. En esta labor de apoyo a la cultura gitana, destaca la celebración del ‘Año de la Comunidad gitana en los medios audiovisuales de Andalucía’ en 2009, aunque ya en 2007 el Consejo Audiovisual de Andalucía creó el Comité Mixto CAA- Organizaciones gitanas para su promoción. Esta iniciativa surgió de la búsqueda de apoyo de las organizaciones gitanas en el CAA como mediador entre su comunidad y los medios audiovisuales, con el fin de fomentar una imagen del pueblo gitano más ajustada a la realidad y erradicar estereotipos, mejorando el conocimiento de las aportaciones de los gitanos a la cultura y sociedad andaluzas. Este Comité estuvo formado por miembros del CAA, de la RTVA, de FAKALI y de Unión Romaní). En 2008, celebró también la III Jornada conjunta entre el CAA y el Defensor del Pueblo: “La Comunidad Gitana y los Medios Audiovisuales en Andalucía”. Asimismo, cabe señalar que, en 2009, el jurado del Instituto de Cultura Gitana concedió al Consejo Audiovisual de Andalucía el Premio de Cultura Gitana 8 de Abril. Cartel oficial de la Fundación Secretariado Gitano para su campaña de sensibilización por el 8 de abril de 2021 Por otro lado, el Consejo Audiovisual de Andalucía ha colaborado con otras entidades para realizar decálogos de recomendaciones para el tratamiento de la comunidad gitana en los medios de comunicación, entre las que se incluye no hacer referencia al grupo étnico si no es un dato relevante para comprender los hechos, recurrir a la comunidad gitana como fuente de información o fomentar la difusión de noticias positivas sobre este colectivo.

Menores, ciberpornografía y trastornos afectivo-sexuales

Mar, 23/03/2021 - 13:21
Vivimos en una sociedad hipersexulizada, donde además internet ha facilitado el acceso, consumo o adicción a la pornografía desde edades muy tempranas, pero con una muy escasa educación sexual. El 90% de los niños entre 8 y 16 años ha visitado una web porno; el consumo en la red es frecuente desde los 10 años de edad y en Andalucía, más del 57% de los menores accedieron antes de los 16 años. El 77% de los adolescentes nunca ha hablado con sus padres sobre pornografía ni tampoco se ha informado sobre sexo a través de fuentes científicas de calidad. Se trata de una realidad preocupante, aún más si se tiene en cuenta que el  84% de las personas entre 16 y 24 años sufre algún tipo de disfunción sexual. Estos son algunos de los datos que el psicólogo Alejandro Villena Moya desgranó en el taller ‘Pantallas, likes y pornografía’, organizado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) y la Confederación Andaluza de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado por la Educación Pública (CODAPA), del que ofrecemos una síntesis y reflexión en esta entrada del blog. El CAA, que tiene entre sus funciones la protección de los colectivos más vulnerables como los menores, ha asumido como uno de sus objetivos prioritarios la lucha contra la ciberpornograía y la concienciación sobre sus efectos perjudiciales entre los más jóvenes. “Somos lo que vemos y lo que oímos”, explicaba el experto en sexualidad de la Asociación Dale una Vuelta, más cuando se es adolescente y aún no se posee cierta capacidad crítica para discernir qué prácticas pueden ser positivas o negativas en el sexo. Los jóvenes deben conocer todas sus dimensiones, que no sólo son físicas, sino también afectivas, cognitivas, culturales y éticas. Entender todos estos factores es necesario para alcanzar una sexualidad sana: lo emocional no se encuentra separado de lo biológico. Una sexualidad sana no puede tener como fin el placer por delante de las personas: hay que educar en materia de empatía sexual, fomentando el respeto, la comunicación, el consentimiento y la preocupación por el otro. El objetivo debe ser el sexo como una experiencia relacional. ¿Cómo puede verse afectada la sexualidad de los jóvenes en esta era tecnológica? Alejandro Villena destacó la propagación del fenómeno del sexting, que según afirmó realizan tres de cada 10 adolescentes. Esta práctica es mayor cuanto menor es la educación sexual y cuantas más parejas sexuales se tengan, y en muchos casos está relacionada con la depresión, la impulsividad y la búsqueda de emociones. Ellas son las que más contenido envían, mientras que ellos suelen recibirlo o publicarlo. El psicólogo también señaló que uno de cada 10 jóvenes ha presionado para enviar sin consentimiento contenidos y pidió a los padres transmitir a sus hijos cómo se pierde el control de esta información una vez la comparten, lo que no está exento de riesgos. Los jóvenes deben saber que si bien las redes sociales pueden tener un empleo recreativo o profesional (para entretenerse, comunicarse, trabajar, informarse, etc.), su uso también puede acarrear riesgos (cuando afecta a la autoestima o crea ansiedad y dependencia) y problemas (cuando se llega a sufrir adicción, aislamiento, despersonalización o depresión, cuando lleva practicar ciberbullying, extorsión y sextorsión e, incluso, a cometer un suicidio). ¿Qué ocurre con la pornografía? Por un lado, la mujer sale gravemente perjudicada por la pornografía convencional, que transmite un papel de dominancia del hombre y promueve una imagen de sumisión y objetificación del género femenino. “Se ha visto que cuanto mayor es el consumo de pornografía en los adolescentes, mayor probabilidad hay de incorporar estereotipos machistas, estereotipos de género, de creer que lo dominante es algo bueno, válido, y de incorporar estas prácticas agresivas”, dice Villena, para quien “hay más probabilidad de acabar teniendo una agresión sexual si consumes pornografía de forma repetida”. No hay que culpar sólo a la pornografía como causa de estos casos, aclara el experto, pero es un factor más, ya que banaliza y normaliza la violencia dentro del ámbito sexual, lo que reduce las probabilidades de denunciar una agresión de este tipo. Por otra parte, el consumo de pornografía repercute en la idea que tenemos sobre el sexo y en nuestra autoestima. El adolescente no tiene un modelo de sexualidad sana. Cuanto mayor es el consumo de contenido pornográfico, mayor es la comparación que hace sobre su cuerpo, genitales y capacidades físicas, lo que genera frustraciones y disfunciones ante unas expectativas sexuales irreales, pues se distorsiona la erótica y la imagen que tenemos de los seres humanos al creer que lo que vemos en la pornografía es verdad. Además, tiene un impacto a nivel cerebral: hiperactiva los sistemas de dopamina, afecta a la parte frontal del cerebro y altera las neuronas espejo -que permiten aprender por observación-, incorporando ciertos modelos incorrectos de sexualidad. Las personas se acostumbran a unas expectativas ficticias sobre lo que es el sexo a través de una pantalla y cuando se relacionan sexualmente con alguien de forma real, el cuerpo no se activa y necesita de ese superestímulo que es la pornografía que, además, perjudica los mecanismos de empatía. Otro de los problemas que puede provocar la pornografía en los jóvenes es así la adicción. Y hay señales de alerta que lo denotan en un adolescente: Si depende de la tecnología.Cambios de sueño.Si para mucho tiempo con el móvil en sitios privados.Otras adicciones.Cambio de rendimiento escolar.Cambios de ánimo y ansiedad.Lenguaje sexualizado.Aislamiento.Mentiras y comportamientos inexplicables.Conductas sexuales explícitas.Comportamientos machistas o denigrantes. Para conseguir la deseada buena educación sexual de los jóvenes, Alejandro Villena ofrece una serie de recomendaciones a los padres para hablar sobre esta materia con sus hijos: Antes de responder, preguntar qué saben, piensan o imaginan.Contestar siempre.Decir siempre la verdad.Dar respuestas breves.Adecuar la respuesta a la edad del niño.Incluir valores de la familia en la respuesta.Hablar de sentimientos: amor, amistad, etc.Mostrarse interesado en responder.Promover búsqueda de información, libros o láminas.Crear un clima de confianza padres-hijos.Dejar abierta la posibilidad de futuras conversaciones.Aprovechar la oportunidad que brinda la pregunta.

Brújula para internautas libres: Ciberacoso

Mié, 11/11/2020 - 13:23
El ciberacoso o ciberbullying podría definirse como el uso indebido de herramientas online, habitualmente por parte de jóvenes, con el fin de amenazar, molestar, insultar o perseguir a otra persona. Con el amplio universo online como telón de fondo, el ciberbullying se sirve de la instantaneidad y la rapidez de difusión para ser, sin ningún género de duda, una de las grandes problemáticas a las que debe enfrentarse la red. Aunque es un fenómeno difícil de cuantificar, según los datos ofrecidos por Unicef en 2019, casi un 7% de alumnos españoles reconocía haber sufrido acoso online en los dos meses previos al estudio. Son cifras importantes, que manifiestan la importancia y la necesidad de actuar con prontitud frente al ciberbullying. Enfrentar el problema no es solo cosa de los jóvenes, sino que debe ser una tarea transversal en la que también participen padres y educadores, siendo los centros formativos núcleo capital de la lucha contra el ciberacoso. Con todo y tomando como referencia el trabajo de organizaciones beligerantes y especialmente comprometidas a este respecto, como Pantallas Amigas o el portal web Ciberbullying, se desgranan a continuación algunos consejos o recomendaciones. Cuida tu privacidad. Puede que se trate de un consejo viciado, básico y repetido hasta la saciedad, pero es tan sencillo como crucial. Proteger al máximo nuestra intimidad puede ahorrarnos muchos problemas en la red, también relacionados con el ciberacoso.Ignora. Siempre que no se trate de un hecho continuado o especialmente perjudicial, ante el que habría que responder acudiendo a las autoridades o pidiendo ayuda, obviar comentarios de mal gusto también puede reportar beneficios. Los trolls cibernéticos, en ocasiones, solo buscan notoriedad, llamar la atención.Actúa con respeto. El buen comportamiento no solo puede ser exigido a ajenos, sino que también debe ser una exigencia para con nosotros mismos. Adecuarse al marco que proponen las netiquetas, normas de actuación en internet, es un buen camino para navegar por la red sin cohibir la libertad de nadie.Comunica tus problemas. Ante la sospecha o sensación de que tu integridad está siendo vulnerada, habla, exterioriza lo sucedido y pide ayuda. Ocultar un posible caso de ciberacoso no puede sino profundizar la herida y hacerla aún más grande.Sé tú mismo. La red ya forma parte de nuestra vida, de nuestra rutina, y, como tal, debe usarse en ese sentido. El anonimato no existe, por mucho que te molestes en construir un perfil falso, pero los problemas virtuales sí. Habla, responde y actúa como si estuvieras en la calle.Documenta el acoso. Ante la difusión o creación de cualquier tipo de contenido que atente contra tu intimidad o integridad, guarda las pruebas. Son capitales para esclarecer su origen y poder, así, dirimir consecuencias legales si fueran necesarias.Advierte al infractor o infractores. En ocasiones, pueden hacerse virales contenidos indebidos, que son compartidos, en menor o mayor medida, por redes sociales. Podría darse el caso de que esa difusión no se produzca malintencionadamente, por lo que, antes de tomar decisiones precipitadas, es aconsejable avisar de que se está haciendo una mala praxis. https://www.epdata.es/datos/cibercriminalidad-ciberbullying-datos-estadisticas/291 10 Consejos básicos contra el ciberbullying

Brújula para internautas libres: El filtro burbuja

Mar, 15/09/2020 - 10:22
El 87,4 % de la población andaluza utiliza internet para estar al día de la actualidad, según el Barómetro Audiovisual de Andalucía 2019, elaborado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA). Este dato pone de manifiesto la necesidad de aprender a navegar por la red de manera que recibamos una información completa, evitando las limitaciones de pluralidad y veracidad que impone el filtro burbuja. Se entiende por filtro burbuja al proceso mediante el cual un servidor web muestra al usuario resultados ajustados a sus intereses, tomando información previa como su ubicación, gustos o búsquedas realizadas. Si bien dicha práctica podría suponer notables beneficios para el internauta, también puede acarrear su aislamiento intelectual. El filtrado no hace sino reforzar las creencias del usuario a base de noticias o informaciones alineadas a su postura ideológica, lo cual le incapacita a la hora de contrastar diversas perspectivas o valorar realmente lo que ocurre a su alrededor. La discusión es amplia, entre quienes creen que esta práctica online es beneficiosa y quienes, por el contrario, la denuncian. Por ello, a fin de estructurar con claridad qué es el filtro burbuja, se desgranan a continuación ventajas e inconvenientes. Argumentos a favor A gusto del consumidor. El usuario disfruta de una experiencia ajustada a sus gustos, a lo que realmente le apasiona o interesa. Para quienes acceden de manera puntual a la red, puede ser enormemente beneficioso encontrarse directamente con aquello que le atrae.Simplificación. La navegación se hace mucho más intuitiva y accesible para el internauta, lo cual puede agradecerse a la hora de afrontar el inmenso universo online.Instantaneidad. El filtro burbuja tiene la capacidad de aligerar los plazos y procesos de búsqueda, sirviendo en bandeja de plata la información requerida, a la que se llega mucho más rápido y de forma sencilla.Individualización. Antaño, la información y el entretenimiento ofrecían parrillas limitadas y poco flexibles para el usuario. Sin embargo, internet abre la puerta a la construcción de un menú audiovisual absolutamente personalizado. Argumentos en contra Problemas de privacidad. Para generar el filtrado, la web recurre a nuestras búsquedas anteriores, a nuestra ubicación o, incluso, a nuestros likes en redes sociales. Es, por tanto, evidente que el desarrollo del filtro burbuja pone nuestra intimidad en entredicho.Distorsión de la realidad. Como se apuntó anteriormente, el compendio de informaciones que llegan al usuario debido al filtro burbuja suele estar profundamente sesgado, lo cual impide el debate y genera una realidad ficticia y alejada del mundo original.Herramienta de censura. Aunque parezca una obviedad, el hecho de recibir solo un tipo de informaciones impide que te lleguen otras. Por mucho que se alejen de tus gustos, si la red impide la transmisión de ciertos contenidos, los está censurando.Homogeneización social. Contradictoriamente, las redes sociales, creadas originalmente para conectar gente de muy diversa índole, recurre al filtro burbuja, atentando contra sus propios fundamentos. Nuestro comportamiento en ellas nos une a perfiles similares con facilidad, pero no así con quienes piensan distinto.Espacio para las noticias falsas. El ser humano goza de una peligrosa tendencia a necesitar que le den la razón. Poco hay más gratificante que leer en un artículo exactamente lo que piensas, más allá de la veracidad del mismo. Tomando tal contexto, la práctica del filtro burbuja es ideal para la proliferación de bulos. La peligrosidad del filtro burbuja se hace así patente. Teniendo en cuenta que internet es para muchos usuarios la base de su información, es notablemente perjudicial que ésta llegue sesgada y notablemente filtrada en base a criterios unipersonales. Por tanto, se ofrecen a continuación varias recomendaciones para erradicar o disminuir los riesgos del filtro burbuja. Apuesta por la diversidad. El usuario es tan responsable del filtro burbuja como la web. Aceptamos sus aspectos negativos porque deseamos los positivos. Es necesario, consecuentemente, hacer autocrítica y construir, para nosotros mismos, un espacio online mucho más sano y enriquecedor, diversificando nuestras búsquedas. Es tan fácil como dar de vez en cuando likes a noticias opuestas a tu ideología para ampliar el abanico de informaciones que puedas recibir. Alterna buscadores. Existe cierta tendencia a utilizar un único motor de búsqueda, por diversos motivos. Bien sea porque nos parece estéticamente mejor o porque sea más intuitivo, no solemos abandonarlo. Es aconsejable, en este punto, despojarnos de esa mentalidad e ir cambiando entre los distintos buscadores existentes. Instala extensiones. Uses el buscador que uses, tienes la posibilidad de potenciarlo y hacerlo más seguro con la aplicación de ciertas extensiones como AdBlock, que trabajan contra la acción del filtrado. Es tan sencillo como instalarlas. Recurre a verificadores de noticias. Haz que tu información sea lo más amplia posible y no te quedes satisfecho con lo primero que te llegue. Ante la duda, puedes consultar en webs dedicadas a desmentir noticias falsas como: Efe Verifica, Maldita.es, Newtral o Salud sin Bulos, entre otros.

Brújula para internautas libres: Sexting

Lun, 03/08/2020 - 11:28
La confianza es la base de cualquier relación interpersonal saludable, pero en ocasiones se rompe ese vínculo y  eso puede conllevar una serie de problemas, como la difusión no consentida en internet de archivos de contenido íntimo. El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) continúa en este blog con sus consejos que buscan servir de ‘Brújula para internautas libres’ y presenta un decálogo para evitar ser víctimas de ciberacoso, tras la práctica del sexting. El sexting se define como la emisión o recepción de contenido textual o audiovisual de carácter sexual o erótico a través de las nuevas tecnologías, especialmente en redes sociales. Aunque suele contar con el beneplácito de la persona implicada, que es quien genera el contenido, lidia con un enorme riesgo, que podría derivar en ciberacoso sexual, cuya práctica consiste en chantajear a la víctima con la difusión de dichos contenidos. En ocasiones el ciberacoso sexual puede ser consecuencia de un engaño pederasta, práctica conocida como grooming. Esta es la estrategia usada por adultos para engañar a través de las redes sociales a un menor de edad, ganándose su confianza para después poder abusar sexualmente de este. Por desgracia, los problemas relacionados con el sexting son cada vez más habituales, y pese al trabajo educativo que ya se está haciendo sobre él, nunca es demasiada la información que se emite para su prevención. A continuación, se desgranan varias recomendaciones a la hora de afrontar o evitar los riesgos propios de esta práctica. Cultiva tu autoestima. Aunque parezca baladí, este tipo de prácticas online son más comunes en personas con poca seguridad en sí mismos. Trabajar en este sentido, más allá de reportar incontables beneficios en nuestro día a día, puede ser crucial para evitar problemas de esta clase.Defiende tu privacidad. El derecho a la intimidad debe ser conocido y salvaguardado desde cualquier instancia, más aún cuando sus límites chocan con los amplios tentáculos de la Red, que lo pone en entredicho. El concepto de privacidad ha evolucionado con internet y es imperativo dilucidar hasta qué punto la ponemos en riesgo con lo que publicamos o compartimos.Conoce las reglas del juego. La huella que dejamos en la Red es perenne y posee una dimensión casi incalculable. Es difícil saber qué información dejamos al descubierto para delincuentes digitales, aunque no la compartamos. Por ello, es preciso que cuidemos al detalle los archivos y documentos que tenemos en nuestros ordenadores o smartphones, a fin de limitar los riesgos.No fíes tu intimidad a nadie. Por mucho que conozcamos a alguien, por mucho que creamos que jamás nos traicionaría o que no nos pondría en peligro, tenemos que caminar con pies de plomo. Las relaciones cambian. Una pareja o un amigo pueden dejar de serlo en un futuro y si antes de ello le hemos confiado imágenes o cualquier otro contenido íntimo, podríamos estar en riesgo. Sea quien sea la otra persona, la práctica del sexting te hace depender de ella.Ni compartas ni recibas. Podríamos encontrarnos, también, con la situación contraria y ser nosotros quienes recibamos este tipo de contenido, bien sea de forma directa o a través de una tercera persona. En el segundo caso, no solo debes abstenerte de compartir el contenido, sino también bloquear al remitente e, incluso, si fuera el caso, denunciarle. La difusión de imágenes u otros documentos eróticos puede acarrear en delito.Evita el ciberbullying. No solo para ti, sino para los demás. En la Red, todo avanza a gran velocidad. Una imagen puede hacerse viral en cuestión de minutos, es incontrolable, y son incontables los casos de personas que, de una forma u otra, han sufrido acoso por la propagación de imágenes íntimas. Evita ese tipo de situaciones no difundiendo.Pide ayuda. Ante un problema de este tipo, comunícalo. A tus familiares, a tus seres más cercanos. Es preferible afrontarlo en compañía, para poder actuar de la manera más eficaz posible y erradicar el problema. Para ello, por supuesto, también es aconsejable, para cualquier núcleo familiar, el fomento de un clima de confianza amplio y flexible, que permite a los menores sentirse cómodos a la hora de informar.No dudes en denunciar. Si sospechas de cualquier tipo de difusión o proliferación de tus contenidos íntimos, sea de una manera u otra, denuncia. Es aconsejable prevenir en situaciones de incertidumbre. Si sientes que tu intimidad está siendo violada, ponlo a disposición de las autoridades.Recibe apoyo psicológico. En el caso de sufrir este tipo de acciones en primera persona, acude al psicólogo. Será beneficioso a la hora de afrontar un evento traumático, como podría ser uno de este tipo.Vigilancia ante el grooming. Cuando se trata de un menor, el papel de prevención también está en los padres. Debe valorarse la madurez del adolescente a la hora de manejarse con independencia en la Red y vigilar en qué centra su tiempo cuando navega. Los engaños pederastas son cada vez más frecuentes y peligrosos. Recuerda que ante la duda, todo el año está disponible la línea telefónica de ayuda en ciberseguridad, 017, y además, puedes encontrar más información útil sobre el sexting y el ciberacoso en los siguientes enlaces: http://www.sextingseguro.com/consejos-sextear-nudes-con-menos-riesgos/ https://www.is4k.es/necesitas-saber/sexting Haz clic para acceder a diptico_5_6.pdf Haz clic para acceder a diptico_5_6.pdf Haz clic para acceder a diptico_5_6.pdf

Brújula para internautas libres: Noticias falsas

Mar, 30/06/2020 - 10:42
Uno de los peligros más frecuentes en internet es la recepción de noticias falsas o fake news, que suelen difundirse con rapidez por las redes sociales, lo cual supone un riesgo notable para aquellos que utilizan esta vía para informarse.  En concreto, el uso de redes sociales para buscar información es la opción elegida por casi el 64% de la población andaluza, según el Barómetro Audiovisual de Andalucía 2019. En el Día Mundial de las Redes Sociales, el Consejo Audiovisual de Andalucía continúa con su fomento de la alfabetización mediática a través de sencillos consejos para usuarios digitales precavidos; en esta ocasión, centramos nuestra atención en la detección de noticias falsas y sirve esta publicación como anticipo de las recomendaciones que prepara este organismo dirigidas especialmente a padres y educadores con menores bajo su responsabilidad. Para evitar la desinformación es recomendable poner en cuestión el contenido que recibimos antes de confiar en su veracidad. Para no caer en una manipulación ni propagar una mentira hay que pensar antes de confiar y reenviar a nuestros contactos. Hay que asumir una actitud crítica ante todo lo que recibimos y hacernos las siguientes preguntas: ¿Por qué canal nos ha llegado? Duda de aquellos textos, audios o vídeos recibidos a través de las redes sociales sin firma o cuyo origen procede de perfiles sospechosos o webs/blogs de dudosa reputación. ¿Puedes identificar la fuente? El anonimato suele encubrir los contenidos fraudulentos. Los resultados de las búsquedas que hagamos en internet podrán ayudarnos a verificar la credibilidad de la información. ¿Se ha publicado en otros medios? Para que no caer en una mentira es esencial contrastar la información. Sospecha de los contenidos que no hayan tenido cobertura en los medios de comunicación o su difusión haya sido escasa y coincida con fuentes del mismo sesgo ideológico. ¿Tiene fecha? Si no tiene o es indefinida puede ser otro indicio de noticia falsa.Los bulos pueden durar años, así que comprueba en el buscador la fecha de la noticia, si se ha publicado anteriormente o, si incluso, ya ha sido desmentida por las autoridades. ¿La noticia es verosímil? Si a simple vista la información te parece poco realista, catastrofista o demasiado buena para ser verdad, sospecha de su credibilidad, porque es posible que estén intentando engañarte. ¿El titular es sensacionalista? Las noticias falsas suelen presentar titulares llamativos para atraer nuestra atención y despertar la curiosidad o el morbo del receptor. Se recurre habitualmente a los ciberanzuelos o clickbaits, es decir, el uso de ganchos sensacionalistas que buscan el clic fácil del usuario. ¿La imagen parece real o actual? Aportar una imagen no es garantía de veracidad informativa, ya que hay herramientas disponibles para manipular una foto o vídeo, como ocurre con los deepfakes. También se puede recurrir a imágenes reales tomadas en el pasado, pero que sacadas de contexto pueden adquirir un significado erróneo.Hacer una búsqueda inversa de las imágenes en tu buscador habitual te ayudará a verificar la fecha en la que se subió y otros datos para comprobar su fiabilidad. Asimismo, es recomendable rastrear el origen de la fuente, ¿quién me ha enviado el vídeo?, ¿cuándo y dónde se publicó por primera vez? ¿Presenta una actitud maniquea y negativa hacia un hecho, persona o colectivo? No existen los grises en las fake news, sino las dualidades simples, que demonizan al adversario y apelan a nuestra indignación para convencernos a posicionarnos hacia uno u otro bando. ¿Solicita que lo reenvíes o que tomes partido activamente de algún modo? Si es así, es muy probable que sea un bulo, es decir, una información falsa que pretende condicionar nuestra opinión, instarnos a actuar o poner en riesgo nuestra seguridad. Si continúas teniendo dudas o simplemente no tienes tiempo para plantearte todas estas cuestiones, puedes consultar en distintas webs de iniciativas dedicadas a desmentir noticias falsas como: Maldita.es, Newtral o Salud sin Bulos, entre otros. Si necesitas más información sobre las noticias falsas y cómo detectarlas o requieres de material educativo al respecto te recomendamos los siguientes enlaces: Ponle freno a los fraudes y bulos con buenas prácticas (OSI) Internet Segura For Kids, recursos de alfabetización mediática (INCIBE) Infopirina, el remedio natural contra la desinformación (AUPEX)

Brújula para internautas libres: Phishing

Lun, 08/06/2020 - 10:53
En el Día Mundial contra la Falsificación y la Piratería el Consejo Audiovisual de Andalucía mantiene su apuesta por la alfabetización mediática mediante consejos para navegar en la red con total seguridad, sobre todo ante estafas digitales tan frecuentes como el phishing. Esta técnica consiste en la recopilación de información, en ocasiones confidencial, a partir de la usurpación de otras identidades (empresas, personas, organizaciones, etc.). Es habitual que lleguen a nuestros correos o encontremos en nuestros smartphones anuncios o mensajes falsos de compañías telefónicas u otros servicios de confianza que, bajo una presencia aparentemente real, esconden estafas o engaños de muy diversa índole.  A través de estas estrategias buscan que el usuario lleve a cabo algunas acciones que le hacen vulnerable dentro de la Red, bien sea rellenando campos de información personal o, simplemente, haciendo un clic. Para combatir estas prácticas, podemos seguir las siguientes recomendaciones, que toman como base el Decálogo Antiphishing elaborado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE): Mantente a salvo. Sobra decir que un buen programa antivirus ayuda ante este tipo de prácticas. Tener instalado y actualizado uno de calidad podría ser clave para no sufrir estos abusos. Actualízate. No solo es recomendable actualizar el programa antivirus, sino también el resto de nuestras aplicaciones y sistemas, en especial los que trabajan o están relacionados con la web. La obsolescencia de nuestro software puede abrir pasos a contenidos maliciosos. Desconfía. Muchos de estos ataques se estructuran en estrategias de ingeniería social, aprovechándose del instinto natural de las personas para ayudar o colaborar con buenas causas. Si te insisten, halagan en demasía o percibes cierto tono amenazante, no confíes. Ante la duda, confirma. Cuando recibas información por internet, aunque sean mensajes de alguna entidad o servicio de confianza, ratifica que, efectivamente, proceden de esa fuente. Es conveniente contactar, por otros medios, con el remitente para verificar esa información. Cuida tus clics. Evita acceder a enlaces que soliciten tus datos sin antes comprobar la seguridad del mismo. Aléjate de las URL acortadas. Con frecuencia, los enlaces acortados presentan tal forma para ocultar su carácter fraudulento. Es conveniente acceder a enlaces completos, en los que podamos verificar de dónde procede. Accede a webs seguras (HTTPS). Al proporcionar información privada en la Red debes comprobar que tus datos se envían en una web bajo el protocolo de comunicación seguro HTTPS, que cifra la información, evitando que sea interceptada por una tercera persona. Fíjate en la URL de la web y no accedas a aquellas direcciones bajo el protocolo HTTP. Limita tus logins. Antes de registrarte en cualquier tipo de página o servicio online, revisa y verifica que el contenido al que accedes es seguro y de confianza. Los registros, por poca información que se nos pida, son desaconsejables en sitios web de dudoso prestigio. No te apresures. A nadie le gusta leer la política de privacidad o los avisos legales que nos hacen la mayoría de webs antes de completar un registro. Sin embargo, es recomendable tomarse un tiempo y leer los términos en los que se efectúa nuestro acceso antes de completar el login. Atención a las descargas. Debemos evitar, bajo cualquier circunstancia, la acción de habilitar contenido, si así nos lo pide un fichero descargado, a no ser que conozcamos fehacientemente de dónde procede. Prevención. Cualquier tipo de síntoma similar a los anteriormente citados es motivo suficiente como para ignorar un mensaje o colgar una llamada. Desconfía. Prevención. Cualquier tipo de síntoma similar a los anteriormente citados es motivo suficiente como para ignorar un mensaje o colgar una llamada. Desconfía. La Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) ha trabajado en este tema, elaborando interesantes contenidos de difusión que explican en profundidad qué es el phishing, cómo actúa y cuándo lo hace, lo cual nos ayudará a reconocer estafas futuras. La OSI destaca que una de las estrategias más recientes es la que tiene que ver con los pagos a terceros, típicos en compañías telefónicas. Suelen percibirse a posteriori, cuando el recibo de la factura se incrementa sin motivo aparente, ya que, en este caso, ni tan siquiera debes introducir tus datos en ningún servidor. Basta con un clic en tu teléfono móvil para quedar suscrito automáticamente a ciertos contenidos online por los que se te cobra regularmente. En los últimos años la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha recibido numerosas quejas relacionadas con los cobros a terceros, de ahí que ofrezca unos útiles consejos para no ser víctimas de esta clase de fraudes. Recuerda que ante la duda, todo el año está disponible la línea telefónica de ayuda en ciberseguridad, 017, y además, puedes acceder a cursos online de formación en identificación de amenazas en el entorno digital como el que ofrece Andalucía es digital de Seguridad Informática, cuya inscripción está actualmente abierta.

Brújula para internautas libres

Vie, 15/05/2020 - 11:58
En los últimos años el uso de internet se ha convertido en un elemento fundamental en nuestra vida diaria, ya sea como herramienta de trabajo, aprendizaje, socialización o entretenimiento. En el ámbito de la información cada vez va tomando más fuerza su rol como canal de transmisión de los medios de comunicación, por eso no es de extrañar que la mitad de los andaluces (un 54,7%) consultaran los diarios digitales para obtener información durante el pasado año. Este dato se extrae del Barómetro Audiovisual de Andalucía 2019, un estudio elaborado por el Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), el cual constata que un 38,2% de la población andaluza dice informarse a través de las redes sociales. Son muchas las ventajas que ofrece internet (inmediatez de la comunicación, ampliación de redes profesionales o sociales, facilidad de acceso a documentos…), pero el acceso a la Red también tiene sus riesgos (noticias falsas, usurpación de identidad, ciberacoso…), y la mayoría de la ciudadanía es consciente de ello. Según el Barómetro 2019 la mayor inquietud que genera el acceso a internet es la vulneración de la privacidad de datos, en concreto, un 44,8% de las personas encuestadas. Otras preocupaciones relacionadas con la Red son: los timos y fraudes (37%), el robo de datos personales y bancarios (30,5%) y, en menor medida, la suplantación de personalidad (12,1%) o los ataques y daños al sistema y equipos (8,6%). Sin embargo, estos temores no deben motivar nuestra absoluta desconexión del mundo digital, sino impulsarnos a ser internautas precavidos, pudiendo disfrutar plenamente de la experiencia de navegar por la Red con todas las garantías de protección de nuestros derechos fundamentales. Pero, ¿cómo podemos convertirnos en usuarios libres de injerencias propagandistas o comerciales? ¿Cómo podemos evitar ser víctimas de ciberataques? Con motivo del Día Mundial de Internet el CAA, consciente de la importancia de la alfabetización mediática en la sociedad actual, presenta algunas claves para acceder a la Red como internautas libres: 1. Cuaderno de bitácora: Para navegar con pleno conocimiento del entorno digital que nos rodea conviene apuntar algunos de los peligros más frecuentes en internet, los cuales serán desarrollados con mayor profundidad en futuras entradas del Blog del Consejo Audiovisual de Andalucía. Phishing. Es un tipo de estafa informática en la que se recopila información confidencial, mediante la usurpación de otras identidades (personas, empresas, organizaciones, etc.) con el fin de que el usuario facilite al estafador los datos que busca. El método más común es a través de una supuesta comunicación oficial electrónica, ya sea email o por mensajería instantánea, y se solicita al receptor seguir un enlace, descargar un archivo adjunto o que envíe información sensible (contraseñas, datos bancarios…) Noticias falsas o fake news. Son contenidos con forma periodística, pero lejanos a la información veraz, que suelen ser difundidos de forma viral por la Red, convirtiéndose en bulos. Pueden contener fotografías o vídeos manipulados y para ello se puede recurrir a la técnica del deepfake, que consiste en la creación a partir de algoritmos de vídeos falsos aparentemente reales. La inteligencia artificial es capaz de sustituir el rostro de una persona por otro y modificar sus palabras.Filtro burbuja o burbuja de filtros. Es el proceso mediante el cual un servidor web muestra al usuario resultados ajustados a sus intereses, tomando información previa como su ubicación, gustos o búsquedas realizadas. Aunque puede resultar una herramienta útil de selección personalizada también conlleva riesgos porque puede provocar el aislamiento intelectual del usuario. El internauta recibe noticias que reafirman sus creencias y, por tanto, obtiene una perspectiva incompleta de la realidad al no contrastar con contenidos de diferente ideología.Sexting y ciberacoso sexual. Se define como la emisión o recepción de contenido textual o audiovisual de carácter sexual o erótico a través de las nuevas tecnologías, especialmente en redes sociales. Suele ser producida por la persona implicada y, por tanto, contar con su autorización, pero esta práctica implica riesgos, ya que puede derivarse en ciberacoso sexual. Esta es una forma de extorsión cometida a través de la Red, que consiste en chantajear a la víctima con difundir contenidos sexuales o eróticos de sí mismo. En ocasiones, el ciberacoso sexual puede ser consecuencia de un engaño pederasta o grooming. Esta es la estrategia usada por adultos para engañar a través de las redes sociales a un menor de edad, ganándose su confianza para después poder abusar sexualmente de este. 2. Catalejo: Para prevenir los riesgos conviene tener una actitud prudente para no dejarse llevar por los impulsos, respetuosa con los datos e imágenes que difundimos y receptiva al aprendizaje en el mundo digital, que está en constante evolución. ¿Dónde podemos formarnos? Os ofrecemos un par de ejemplos: El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado ofrece multitud de cursos online gratuitos para mejorar las habilidades digitales y las competencias profesionales. Aunque están enfocados fundamentalmente a los docentes, están abiertos al público general, ya que las disciplinas abordadas pueden ser de utilidad en otros ámbitos, como las iniciativas, actualmente disponibles, “Menores y seguridad en la Red” o “Valores democráticos y convivencia en la Red”, entre otros. Educar para Proteger es una iniciativa de la Junta de Andalucía que pone a nuestra disposición unas guías dirigidas a madres, padres y educadores con consejos sobre el manejo y los peligros de las herramientas tecnológicas más comunes que emplean los menores, tanto niños y niñas como adolescentes. 3. Mapa: Es normal perderse en las extensas aguas de la Red, pero existen instituciones de la administración pública que pueden guiarnos para conectarnos de forma segura. Instituto Nacional de Ciberseguridad, más conocido como INCIBE, es una sociedad dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital cuya actividad se basa en “el desarrollo de la ciberseguridad y de la confianza digital de ciudadanos, red académica y de investigación, profesionales, empresas y especialmente para sectores estratégicos”. Dentro de las labores que realiza INCIBE podemos destacar su labor de servicio público a través de la Oficina de Seguridad del Internauta, que proporciona “la información y el soporte necesarios para evitar y resolver los problemas de seguridad que pueden existir al navegar por Internet”. Su objetivo es “reforzar la confianza en el ámbito digital a través de la formación en materia de ciberseguridad”. Andalucía es digital es “la iniciativa de referencia en la Junta de Andalucía destinada a la promoción del desarrollo de la Sociedad y la Economía Digital en Andalucía. Además, es el punto de encuentro de las iniciativas y proyectos que se impulsan desde la Dirección General de Economía Digital e Innovación (DGEDI)”. En su web “puedes encontrar un acceso ordenado a la cartera de servicios y proyectos que ofrecen para la ciudadanía, emprendedores, empresas y administraciones locales andaluzas”. 4. Bote salvavidas: Ante la duda, llama al 017, una línea telefónica confidencial y gratuita de ayuda en ciberseguridad, disponible los 365 días del año. Y si crees que eres testigo o víctima de un delito informático puedes denunciarlo al Grupo de Delitos Telemáticos, que es una unidad de la Guardia Civil, creada para investigar todos aquellos delitos cometidos a través de internet.

Luís García Montero y la dignidad del periodismo como salvación de la democracia en la era digital

Mié, 27/02/2019 - 13:37
Responsabilidad y dignidad son dos cualidades esenciales para el ejercicio del periodismo y más en estos tiempos que nos ha tocado vivir, caracterizados por la crisis económica, la revolución digital y la velocidad. Estas son las premisas en las que basó su conferencia el director del Instituto Cervantes, Luís García Montero, durante su intervención en el foro de debate del Consejo Diálogos en el CAA. “La dignidad de la prensa es inseparable de la dignidad democrática. Es fundamental tener conciencia de qué tarea se asume al contar las cosas, desde la poesía o desde la información periodística. No hay periodismo decente sin periodistas decentes y es fundamental reivindicar la dignidad del oficio”. García Montero, poeta y escritor comprometido, defendió esta actitud, el compromiso cívico, en su intervención que tituló El oficio de contar las cosas. Un oficio, el de periodista, que de unos pocos años a esta parte se ha visto sacudido por la irrupción de internet -primero- y de las redes sociales -después-. Estas innovaciones han trastocado nuestro comportamiento para, entre otras cosas, acelerar nuestras vidas. La digitalización y las redes sociales, explicó García Montero, nos han traído la velocidad. “Vivimos en el instante”, la información es de usar y tirar, y esta circunstancia propicia que lo que alguien dice en estos foros quede atrás tan rápido que dificulta que se responsabilice de sus palabras. Estas y otras reflexiones sumamente interesantes, puedes escucharlas en este audio donde recogemos íntegramente la conferencia y el postserior debate que tuvo lugar con los asistentes a esta nueva entrega de Diálogos en el CAA. https://blogcaa.files.wordpress.com/2019/02/editado.mp3

Los límites del humor, o cuando el Código Penal dirime hasta dónde se puede hacer un chiste

Jue, 13/09/2018 - 14:32
La libertad de expresión es uno de los pilares fundamentales de las democracias, y dentro de ella cabe la sátira. En toda sátira, en todo chiste, siempre habrá alguien que se sentirá ofendido o que saldrá mal parado. En nuestro marco jurídico, concretamente, en la Constitución, está amparado como -no puede ser de otra forma- el derecho a la libertad de expresión, y también el derecho a la libertad religiosa. Sin embargo, en nuestro Código Penal se recoge el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, y más recientemente, se ha incluído el delito de odio con una redacción algo inconcreta que está dando lugar al procesamiento de personajes públicos -actores, cantantes o humoristas- y anónimos -tuiteros- que publicaron un chiste de mejor o peor gusto, pero que condujo a la indignación de un colectivo determinado que acabó acudiendo a un juzgado. Este contexto en el que nos encontramos en España desde que hace tres años entrara en vigor la conocida como Ley Mordaza ha inspirado la propuesta para la última edición de nuestro foro de debate Diálogos en el CAA que celebramos ayer, centrado en los límites del humor en los medios. Para ello, invitamos al magistrado Joaquim Bosch y a dos de los editores de la Revista Mongolia, Edu Galán y Darío Adanti, que expusieron las contradicciones que evidencia este marco legal en el que actualmente nos encontramos, y la tensión entre los bienes jurídicos a proteger en nuestro sistema legal: el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad religiosa y “el derecho a que no me ofendan”, como lo definió el magistrado. Esta tesitura está ya provocando un cambio sociológico, alarmó Bosch, consistente en que se está fomentando y extendiendo el derecho a sentirse ofendido. Por eso, entre otras muchas cuestiones, reclamó que se derogue el delito de ofensa a los sentimientos religiosos, más propio de estados autoritarios que de democracias avanzadas. Os dejamos el audio íntegro de esta conferencia y del posterior debate que mantuvieron los ponentes con el público que acudió a este Diálogos en el CAA, donde la presidenta del Consejo, Emelina Fernández Soriano recordó en su presentación que el sentido del humor está ligado, entre otras cosas, a la inteligencia y a la creatividad. “Y no sé si vamos por buen camino cuando la libertad creativa y el sentido del humor se cercena desde el ámbito penal”. Puedes escuchar la conferencia y el debate aquí: https://blogcaa.files.wordpress.com/2018/09/lc3admites-humor21.mp3  

Día Internacional de la Radio: mantener la audacia para asegurar nuevos oyentes

Mar, 13/02/2018 - 18:13
Más de 23 millones de personas escuchan diariamente la radio en España, según los datos del Estudio General de Medios, que sitúa en el 59,3% su capacidad de penetración social. En concreto, 23.605.000 personas sintonizan a diario alguna emisora de radio para informarse o para entretenerse, o para ambas cosas a la vez. Mientras ponen la radio, se preparan el desayuno, se dirigen a su lugar de trabajo, hacen deporte o realizan cualquier otra tarea compatible con la escucha. Hoy, Día Internacional de la Radio, se suele decir que es el medio que mejor se ha adaptado a las nuevas tecnologías, a la irrupción de internet y de las redes sociales. Y es cierto que ha sido el medio pionero en la incorporación de las redes sociales como canal de comunicación con los oyentes, mucho antes incluso de que supiéramos bien qué era Twitter o Facebook. En realidad, la radio siempre ha sido interactiva, desde el día de su nacimiento. Con las llamadas de los oyentes para dedicar canciones, con su participación en antena en concursos musicales retransmitidos en directo y con la apertura de micrófonos en general a las voces de la calle. Ahí radica su magia y su capacidad de fidelización de oyentes. En los primeros tiempos, a través del teléfono, y hoy, también a través de internet. De hecho, muchos de los nuevos oyentes lo hacen vía online o ‘streaming‘ y su puerta de entrada son, precisamente, las redes sociales. Los datos del EGM cifran en 1.775.000 la audiencia diaria de radio a través de internet, lo que representa un 7,5% del total. De manera que la adaptación tecnológica de la radio ha mantenido, sino reforzado, ese rasgo que la hace mágica: el contacto directo e inmediato con el oyente, y la capacidad de acompañar al que está al otro lado del micrófono.  Según datos manejados por los expertos del sector, un 69,4% de los internautas oye radio mientras navega. Pero un 57% ha dejado de ver televisión y un 38% ha dejado de leer. Solo 12% ha dejado de consumir radio por estar en internet. Además, internet le ha dado a la radio una posibilidad interesantísima de duplicar su trabajo sin fagocitarse como ha ocurrido con la prensa escrita. Ha significado una gran oportunidad con la creación de los podcast, un concepto que no se queda, ni mucho menos, en una mera radio a la carta a modo de archivo sonoro. Este formato brinda enormes posibilidades creativas para los afortunados profesionales de este medio, y a la vez, ofrece a la audiencia un sinfín de contenidos variados y alternativos al directo en antena donde elegir. De momento, la penetración de este formato no es amplio, sólo alcanza al 1% de la población, según el EGM, pero aquí reside uno de los retos de este medio. Pasa el tiempo y la radio sigue siendo percibida por la audiencia como uno de los medios más fiables y solventes. Y cumple sin tacha el paradigma de las tres funciones básicas de un medio de comunicación: informar, formar y entretener. Otro de los grandes retos que enfrenta la radio, y que puede ser fundamental para su buena salud en el futuro, es captar la atención de las generaciones más jóvenes, cautivadas por la imagen y que tienen en los dispositivos móviles su ventana hacia el mundo. En ese empeño, la audaz apuesta que desde el principio ha hecho este medio al integrar internet y las redes sociales en su hábitat puede ser una fortaleza decisiva.

Internet sin restricciones, el peligroso hábitat natural de los menores de nuestro tiempo

Lun, 22/05/2017 - 13:17
Hace muy pocos días que ha saltado a la actualidad la existencia de un peligroso juego en internet dirigido a los menores de edad y que acaba en el suicidio. Conocido como La Ballena Azul, esta macabra yincana hacia la muerte estuvo a punto de terminar con la vida de una adolescente en Cataluña, hospitalizada a punto de quitarse la vida. Desde que saltó esta noticia, se han detectado más casos de jóvenes afectados también en Cataluña, en el País Vasco y en Andalucía. Al mismo tiempo, hemos conocido un informe de la ONG Proyecto Hombre sobre la relación de los menores de edad e Internet a través del teléfono móvil, que ya es el dispositivo más usado para conectarse a internet. Algunas de las cifras son realmente sorprendentes y alarmantes. Los adolescentes pasan una media de cinco horas al día ante el móvil. Whatsap, Instagram y YouTube son las aplicaciones más utilizadas por este sector de la población.   Los responsables de la ONG de ayuda contra las adicciones rehusaron hablar de dependencia hacia internet, pero sí advirtieron de que tanto tiempo de navegación, unido a la forma -individual y sin control parental- favorece que los menores, a edades muy tempranas, tengan acceso a contenidos muy inapropiados y potencialmente perjudiciales para su desarrollo, estén expuestos a situaciones de ‘sexting’ y de ciber acoso. De hecho, según el informe realizado por Proyecto Hombre, uno de cada tres niños de entre 12 y 14 años practica sexting, es decir, comparte fotos suyas de contenido erótico en la red. El manejo de dispositivos conectados a Internet por parte de los menores de edad es un fenómeno que, de momento, parece imparable. El 90% de los chavales de 14 años tiene un teléfono inteligente con el que navega sin supervisión adulta. Ocho de cada diez progenitores admite que no hace un seguimiento constante del uso que hacen sus hijos menores de edad de internet y las redes sociales. Y una inmensa mayoría de estos menores no son conscientes de los riesgos de internet. A los fenómenos de ciber acoso, gruming (abuso sexual hacia un menor por parte de un adulto sirviéndose de la confianza generada en redes sociales y entornos virtuales), las estafas o, directamente, el acceso a contenidos audiovisuales violentos y perjudiciales para el desarrollo de los menores de edad, se suma ahora el descubrimiento de la Ballena Azul, que en otros países ha provocado el suicidio de varios jóvenes. Lo enrevesado de este último descubrimiento evidencia que no sabemos hasta dónde pueden llegar los riesgos a los que se exponen los menores de edad, así como los obstáculos para emprender acciones contra los responsables de estos delitos desde los poderes públicos. Las campañas de información y prevención que se realizan desde organismos públicos son necesarias, pero, como en otros supuestos, no son suficientes para garantizar la protección de los menores de edad.   Los datos de uso de internet por parte de los menores de edad, su nuevo ocio audiovisual, y algo más que audiovisual, valen por sí solos para que desde los poderes públicos a nivel europeo y nacional enfrentemos el reto de regular la red y establecer normas. Hasta ahora, prácticamente, sólo es posible actuar cuando el daño está hecho a través de la denuncia de particular. Si existen normas y leyes que limitan contenidos en el ámbito televisivo respecto de los menores de edad, parece lógico y necesario extender esta regulación al ámbito virtual, hábitat natural para la práctica totalidad de adolescentes y menores de edad.

“La posverdad es que la sociedad funcione sin el valor del concepto de la verdad”

Jue, 23/03/2017 - 14:38
La conferencia que pronunció ayer la periodista Soledad Gallego-Díaz en el foro Diálogos en el CAA giró en torno a la posverdad y los retos que representa para el periodismo. Un fenómeno que consideró muy preocupante y que constituye una amenaza real para las democracias, como se ha demostrado con el triunfo del Brexit o la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. “La posverdad no es la mentira de siempre, es que la sociedad funcione sin el valor del concepto de la verdad”, explicó. Lo insólito y peligroso de este proceso, alertó la veterana periodista, es que “forma parte de un programa, de una estrategia de comunicación política que usa la mentira y la falsedad como un elemento básico de ese sistema. Es algo organizado por grupos determinados y que además se mantiene en el tiempo”. Cómo luchar contra estas estrategias desestabilizadoras desde el periodismo -volviendo al oficio, contando historias relevantes para la vida de la gente basadas en hechos reales e indiscutibles; los antecedentes de esta táctica, cada vez más depurada gracias a los nuevos lenguajes de internet y al campo libre que dejan unos medios de comunicación en crisis, fueron las claves que nos dejó en la sede del Consejo Audiovisual de Andalucía la gran periodista. Puedes escuchar su interesante conferencia y el rico debate que suscitó a continuación aquí: https://blogcaa.files.wordpress.com/2017/03/soledad-gallego.mp3

La educación mediática y digital en la era de la posverdad

Mié, 18/01/2017 - 11:44
En las primeras semanas de este año recién estrenado se habla mucho de la posverdad, elegida palabra del año por el Diccionario Oxford. Este término describe la situación por la cual, los hechos objetivos tienen menos influencia que las emociones y las creencias personales en la formación de la opinión pública. Y ha sido elegida para explicar el resultado del referéndum sobre el Brexit o la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales norteamericanas. Dos resultados a sendas consultas ciudadanas contra todo pronóstico y basados, como se ha visto posteriormente, en argumentos y datos falsos difundidos por algunos medios de comunicación y, sobre todo, multiplicados a través de las redes sociales. La consolidación de internet como medio de comunicación y fuente de información ha transformado profundamente las dinámicas del periodismo, garante del derecho fundamental a la información veraz. Ha causado una enorme crisis en el modelo de negocio de los diarios impresos. La convivencia de los medios de comunicación tradicionales con internet ha provocado además una relajación, cuando no, abandono, de algunas normas fundamentales del oficio: el contraste de las fuentes y la contextualización, ambas sacrificadas en pos de la inmediatez y de lo que en el argot internauta se denomina “cliclbait” (neologismo que describe la generación de contenidos de escasa calidad o exactitud, encabezados con titulares sensacionalistas, para atraer al lector internauta y fomentar su difusión en las redes sociales. Su única misión es generar ingresos publicitarios en internet). En Andalucía, el 70% de la población utiliza internet de forma habitual para entretenerse o informarse, según los datos recogidos en el último Barómetro Audiovisual de Andalucía. Para este amplio porcentaje de la población, internet ha alcanzado a la televisión como principal fuente de noticias y las redes sociales desarrollan un papel muy importante en esta función a pesar de no ser medios periodísticos, es decir, regidos por las normas deontológicas y estándares de calidad exigibles a aquellos. Según el estudio Connected Life, de la consultora TNS que recoge comportamientos digitales de 60.500 internautas de 50 países, pasamos más de tres horas al día de media mirando el móvil o la tableta. Entre los jóvenes de 16 a 24 años este hábito ocupa, de promedio, tres horas y media diarias. Y permanecemos conectados a las redes sociales una media de dos horas al día. Volviendo al inicio de este artículo, la posverdad no es más que la mentira, como también se comenta al hilo de este contexto. Ocurre que hoy más que nunca, la mentira se propaga y multiplica a gran velocidad y eficacia a través de internet, un espacio mediático que cada vez acapara mayor audiencia, y donde no se rinden cuentas sobre los fraudes a la opinión pública, donde apenas existe transparencia y, como estamos viendo, se dirime una batalla por la manipulación de la opinión pública con fines espurios a unos niveles novelescos. Algunos importantes actores están empezando a tomar medidas para dejar de contribuir a esta devaluación informativa que explicaría en gran medida los triunfos del Brexit y de Dondald Trump. El New York Times ha decidido renunciar al famoso principio periodístico de difundir dos versiones enfrentadas y equivalentes. Por primera vez, el diario abrió su edición con el titular de que Trump era un mentiroso. No se trata de decir a la gente lo que debe pensar, explicó el director del diario; se trata de decir quién miente. Otro referente periodístico, la BBC, ha anunciado recientemente la creación de un equipo específico para desenmascarar las noticias falsas y verificar las noticias divulgadas a través de las redes sociales. Ambas decisiones coinciden en el tiempo con el propósito de enmienda proclamado por Facebook con la puesta en marcha de un filtro para detectar noticias falsas difundidas a través de su plataforma. La popular red social estrenará este filtro en Alemania, donde pronto se celebran elecciones generales, en respuesta a la presión de este país que ha anunciado fuertes sanciones a Facebook por difundir informaciones falsas. Ante este panorama tan acelerado, ahora, como antes, sigue siendo fundamental la alfabetización mediática a la que hay que añadir también la digital. Un artículo reciente del periodista e historiador británico Timothy Garton Ash lo defendía así: “La destreza necesaria para utilizar internet, que facilita la posibilidad de contrastar rápida y eficazmente las afirmaciones, debería entrar a formar parte de todos los programas escolares”. El resto va de suyo. Mucho antes de la aparición de internet, la capacidad de análisis crítico ante los medios de comunicación era una habilidad que podía suponer una gran diferencia a la hora de calcular el nivel de salud democrática de una sociedad. La capacidad de manipulación de la prensa, la televisión y la radio está fuera de toda duda. Internet y las redes sociales son otro actor más en este ecosistema mediático en el que nos encontramos. Se dice con frecuencia que vivimos una época única en cuanto a la posibilidad y facilidad de acceso a la información. Pero esta abundancia de fuentes no debe engañarnos. Disponer de mayor acceso a la información que nunca no equivale a estar más y mejor informados que nunca, a veces puede ser todo lo contrario. 

José Antonio Marina y el escepticismo lúcido ante las fuentes de información

Mié, 09/11/2016 - 11:55
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina inició su conferencia en el ciclo Diálogos en el CAA contando una anécdota ocurrida entre dos amigos vascos. Uno se encuentra a su amigo que salía de la iglesia y le pregunta: “¿de dónde vienes?”, y el otro responde: “de misa, de oír al cura”. “¿Y de qué ha hablado?”, pregunta el primero, “ha hablado de Dios”, respondió. “¿Y qué ha dicho?”, vuelve a interrogar. “Pues parecía partidario”, respondió el segundo. Fue una gran introducción a uno de los asuntos centrales de su exposición: debemos ser conscientes de que entre la realidad y nosotros existe un mediador que nos cuenta esa realidad. Debemos saber que nuestra relación con la realidad es mediada y que eso nos convierte en vulnerables. Para defendernos, debemos reforzar nuestra capacidad crítica y utilizar, como una baza, las nuevas tecnologías. A partir de ahí, su discurso se llenó de interesantes interrogantes y algunas propuestas. Al hilo de las nuevas tecnologías, la irrupción de las redes sociales y la sobreoferta de información y de opinión, Marina puso el acento en la sobrevaloración de esta última. “Todo el mundo nos quiere dar su opinión como si fuera verdad (…) existe una glorificación de la opinión de cada uno, porque nos parece que eso es muy democrático”, ha lamentado. Es en este punto cuando denunció con severidad la confusión que percibe entre información, opinión y publicidad en los medios de comunicación. Un aspecto que ataca a la más elemental deontología periodística pero que, por desgracia, es habitual en nuestro panorama mediático. Un panorama mediático que tiende a considerar la información un consumo. Que eleva a categoría la anécdota. “¿Qué pasaría si de repente una democracia se guiara por un ‘Trending Topic’?” preguntó. Y no extraña esta pregunta. Los medios de comunicación acostumbran a hacer noticia de esta nueva ‘unidad de medida’. Nuestra única defensa, avisó, pasa por tener conocimientos suficientes y capacidad de evaluación ante los mensajes que recibimos, para tomar decisiones de forma libre. Esta materia debería impartirse de forma transversal a lo largo de toda la etapa educativa, si bien, la asignatura de Filosofía es la idónea para profundizar en este aspecto. Por desgracia, el peso de la Filosofía y el pensamiento en el sistema educativo ha decaído en los últimos años. La educación tiene que dirigirse a que las personas sepan tomar decisiones respecto a la información que reciben y que sepan utilizar las nuevas herramientas que la tecnología nos brinda. La educación, reivindicó, debería convertir la inteligencia en talento. A modo de resumen, Marina nos propuso que como ciudadanos adoptemos una actitud de escepticismo lúcido ante la realidad que nos trasladan las múltiples fuentes de información que tenenos a nuestro alcance. En definitiva, a ser críticos y a educarnos en medios.    

Televisión: audiencia e informativos. ¿Quién abandonó a quién?

Jue, 28/07/2016 - 13:17
La información, por su propia naturaleza, es un tipo de contenido que gana valor si existe la posibilidad de consultarla en cualquier momento del día y actualizarla. Tal vez resida en esta característica el hecho de que la ciudadanía habituada ya al uso cotidiano de internet haya hecho de este medio su principal fuente de noticias, al mismo nivel de relevancia que la siempre omnipotente televisión. La oferta de múltiples fuentes de información y la extensión de los dispositivos desde los que acceder a la red contribuyen sin duda a este cambio, pero tal vez no sean los únicos factores del mismo. Los datos del último Barómetro Audiovisual de Andalucía revelan que el 70% de la población andaluza es usuaria habitual de internet. Y que entre este amplio sector, los telediarios ya no reinan de forma indiscutible a como lo habían venido haciendo hasta ahora. El 39,1% de los internautas señala como su primera fuente de noticias a la televisión. Casi el mismo porcentaje que los que apuntan a la red (38,9%). A la vez, el Barómetro apunta a una mayor exigencia y análisis crítico de este amplio grupo de espectadores respecto de los contenidos informativos de la televisión: le atribuyen falta de pluralismo y de imparcialidad… Además, ocho de cada diez encuestados considera que existe un exceso de imágenes y contenidos violentos e innecesarios en los telediarios. Si la televisión sigue siendo la primera opción para consumir contenidos relacionados con el entretenimiento, tanto para internautas como para no internautas, ¿por qué en su función informativa está perdiendo influencia respecto de la red? ¿Y por qué se produce este declive entre la población más crítica? De entre las tres funciones que se le atribuyen a la televisión: informar, formar y entretener, con el paso del tiempo, va quedando espacio sólo para la última. El único canal de televisión en abierto de información continua, el Canal 24horas de TVE se sitúa en una media de 0,8% del share. Los informativos con más audiencia son los de Telecinco (15%), seguidos de los de Antena3 (11,9%). Criticada desde las organizaciones profesionales, los propios trabajadores y organismos públicos por falta de independencia, hace ya más de cuatro años que la televisión pública española ha dejado der ser el referente informativo que fue durante más de cinco años consecutivos, cuando reunía ante los Telediarios a tres millones de espectadores, el 20% del share. Hoy este índice está en el 11,4%. Los programas informativos que hoy podemos ver en las grandes cadenas de televisión, al margen de los telediarios, consisten en debates y tertulias políticas caracterizadas por la espectacularización de la polémica y la ausencia de análisis. Producir información de calidad en televisión es caro: requiere de buenos y numerosos profesionales. También requiere de costosos medios técnicos. En cambio, producir tertulias políticas en las que se debate sobre la última polémica parlamentaria, se analiza un conflicto internacional o se discute sobre la mejor forma de acabar con la crisis económica con los mismos tertulianos: representantes de partidos y un mismo grupo de periodistas, es muy barato y muy rentable. Y más cuando se empieza a concebir este tipo de espacios más como programas de entretenimiento que de información. Por eso, cabe preguntarse ¿qué sucedió primero? el abandono de la audiencia ante la oferta informativa de la televisión, ¿o fue la televisión la que dio la espalda a una de sus funciones primordiales como es la información?