Miércoles 11 de Julio del 2018

La presidenta del CAA reivindica los valores tradicionales del periodismo frente a la proliferación de noticias falsas

Emelina Fernández ha participado en Ronda en curso de verano `Periodismo y Comunicación´ organizado por la Universidad de Málaga

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La presidenta del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), Emelina Fernández, ha reivindicado hoy los valores tradicionales del periodismo como la veracidad o el rigor frente a la proliferación de noticias falsas que se propagan en internet. En una mesa redonda dentro del curso de verano de la Universidad de Málaga `Periodismo y Comunicación´ celebrado en Ronda, la presidenta del CAA ha apostado por una co-regulación de los medios de comunicación y la alfabetización mediática como herramientas para combatir los riesgos de la manipulación.  

         "La era digital ha supuesto una revolución en el ámbito de la comunicación, pues el desarrollo de internet y nuevos soportes como los smarphone han propiciado que haya un flujo ingente de información a la que los receptores pueden acceder en cualquier momento y en cualquier lugar, y ello propicia que los poderes de la manipulación invisibles sean más poderosos que nunca”, según la presidenta del CAA. Internet es ya el medio preferente de información para el 20,8% de los andaluces (una tercera parte en el caso de los jóvenes de entre 16 y 24 años), según datos del Barómetro Audiovisual de Andalucía.

 Además, el 43% de los internautas utiliza las redes sociales como principal fuente de información, casi al mismo nivel que los diarios digitales (45%). La presidenta del CAA ha recordado un reciente estudio del Instituto Tecnológico de Masaachusetts según el cual, las 'fake news' se propagan en las redes a una mayor velocidad que las noticias auténticas porque resultan más atractivas que los hechos contrastados. Por ello, ha explicado que el periodismo es “más necesario que nunca, porque tiene unos códigos que se fundamentan en principios como la veracidad, el rigor, el contraste y contextualización de los hechos y es, por tanto, una garantía para los ciudadanos”.

Fernández ha llamado la atención sobre la extensión de malas prácticas en el tratamiento de las informaciones constatadas en los últimos informes del CAA, tales como la difusión de rumores sin contrastar, el uso de titulares engañosos, la banalización y espectacularización de las noticias para hacerlas más atractivas, o la difusión de conjeturas sobre la intimidad de las víctimas y de sus familiares, especialmente en casos de violencia contra la mujer y de desapariciones. Ha citado el caso de la desaparición y asesinato del niño Gabriel Ruiz, en Almería, como paradigma de un tratamiento extremadamente sensacionalista en el que se vulneraron derechos al honor, la intimidad y la propia imagen de una persona a la que los programas de televisión señalaron como principal sospechoso y persiguieron cuando las autoridades ya habían informado de que no tenía relación alguna con los hechos.

Fernández ha recordado la labor realizada por el CAA para contribuir a que los medios de comunicación den un tratamiento informativo adecuado a los contenidos que transmiten, especialmente sobre temas socialmente más sensibles, y siempre en colaboración con las propias empresas y organizaciones profesionales. Así, ha citado por ejemplo las guías de buenas prácticas para el tratamiento informativo de la violencia de género, de las desapariciones, de los procesos judiciales, para mejorar la imagen de la mujer en la programación informativa, o sobre la aparición de menores en emisiones de televisión y radio relativas a sucesos dramáticos y luctuosos. Precisamente el CAA acaba de editar un volumen recopilatorio de todas las recomendaciones que ha realizado desde el año 2006.

Para una efectiva protección de los derechos de los ciudadanos frente a la información, especialmente de los colectivos con más sensibles, y para propiciar el ejercicio de un periodismo responsable, la presidenta del CAA ha defendido una mejor regulación de los medios de comunicación. Para ello ha apostado por un sistema de co-regulación, en el que los propios medios y las organizaciones profesionales consensuen unos códigos éticos y de comportamiento con las autoridades reguladoras que sean de cumplimiento exigible y que prevea medidas en caso de vulneración, similar al que funciona en la mayoría de países europeos.

Ámbito de actuación audiovisual: Televisión
Sector: Privado